Como cada año, en enero EUSTAT ha publicado los datos del año anterior sobre el turismo. Nada más hacerse públicas las estadísticas oficiales, diversos medios de comunicación han trasladado su interpretación a los titulares, subrayando que el turismo ha mostrado por primera vez una tendencia a la baja.
A quienes somos críticos con la turistificación de Donostia nos resulta conocido el papel que juegan estos medios. Trabajan en beneficio de quienes se están enriqueciendo a costa de deteriorar las condiciones de vida de la ciudadanía. Celebran el crecimiento, actúan como altavoces de los discursos oficiales, tratan de difuminar el malestar social y niegan voz y eco a cualquier crítica. Como ya no pueden sostener ante las y los donostiarras la idea de que el crecimiento del turismo siempre es positivo, han optado por cambiar de estrategia. Al destacar que el turismo ha iniciado una tendencia descendente, se alimentan dos estrategias: por un lado, se pretende sugerir que el problema de la turistificación estaría en vías de solución; por otro, que se necesitan medidas para impulsar la industria turística.
Desde la plataforma Bizilagunekin queremos centrar la atención en otras señales presentes en estos datos y proponer algunos titulares alternativos para describir los datos turísticos de Donostia en 2025:
- Las entradas de turistas extranjeros procedentes de fuera del Estado español han aumentado.
- El número de entradas en hoteles de tres estrellas o más se ha mantenido prácticamente igual.
- El grado de ocupación hotelera ha sido mayor, especialmente en los hoteles de tres estrellas o más.
- El precio de las habitaciones hoteleras ha aumentado.
- Los hoteles han incrementado los ingresos obtenidos por habitación.

Los datos del último año muestran que las entradas hoteleras en Donostia han descendido en torno al 1 %, pero en una década han crecido más de un 76 %, y en los hoteles de tres estrellas o más el crecimiento ha sido del 90 %. El sobreturismo no está desapareciendo; se está estabilizando y normalizando.
Además, las entradas de turistas extranjeros (de fuera del Estado español) han crecido más de un 120 % en la última década, y también han crecido el último año. Se ha priorizado una oferta de mayor valor añadido, precios más altos y visitantes con mayor capacidad de gasto, convirtiendo la ciudad cada vez más en un activo sometido a las lógicas del mercado. El perfil del turista cambia, el grado de ocupación aumenta y siguen al alza los precios de las habitaciones como su rentabilidad; los datos confirman que vivimos un proceso de elitización.
Las consecuencias de esta elitización son el aumento de los precios de consumo, la homogeneización de la oferta comercial, la transformación de los barrios y el desplazamiento simbólico y material de la población. Por ello, tener menos visitantes no reduce el impacto de la turistificación, y menos cuando la oferta se elitiza bajo el discurso del llamado “turismo de calidad”. Como advierten numerosos expertos, la apuesta por el turismo de élite no es decrecimiento turístico, sino falso decrecimiento: una estrategia que, en lugar de cuestionar las lógicas de crecimiento, intensifica la mercantilización y la segregación social.
En definitiva, los datos del periodo 2015–2025, y especialmente la evolución del último año, muestran que el problema del turismo no es una cuestión del número de visitantes. La clave está en cómo se organiza la ciudad, para quién y en función de qué intereses. El turismo condiciona el conjunto de la dinámica urbana y las condiciones de vida de la población residente han quedado relegadas a un segundo plano. Por ello, en nuestra ciudad el debate sobre el sobreturismo no puede separarse de la crítica a la elitización.
Llamamos a las y los donostiarras a estar alerta ante los intentos de manipulación. La minoría que se enriquece con la turistificación que perjudica a la mayoría no está dispuesta a renunciar a su negocio y tiene mucho poder para influir en la vida cotidiana y en la opinión pública. Organicémonos con vecinas y vecinos para situar a Donostia en la vía del decrecimiento turístico y construir un modelo de ciudad más habitable.
BiziLagunEkin – Plataforma de donostiarras por el decrecimiento turístico









