La reivindicación para proteger la isla de Santa Clara y su faro llega a las Juntas Generales de Gipuzkoa

La plataforma Bizilagunekin, la iniciativa Parkea Bizirik, la asociación Haritzalde y el catedrático de la UPV/EHU Santiago Sánchez Beitia han comparecido este jueves 25 de junio ante las Juntas Generales de Gipuzkoa para revindicar la necesidad de proteger la isla y el faro de Santa Clara. Los citados grupos han mostrado su preocupación en torno al proyecto artístico que afecta a la isla y su faro, exigiendo de igual manera, un compromiso firme en pro de la conservación y protección del lugar. 

Los oradores han denunciado los daños que podría generar la consecución del proyecto sobre el medioambiente, el patrimonio, el paisaje, el urbanismo, las finanzas públicas o la identidad del lugar entre otros. En primera instancia, han denunciado el riesgo de pérdida patrimonial que conlleva la ejecución de esta obra. A su vez, han expresado su preocupación por una posible aceleración del proceso de turistización que ya sufre la ciudad. De igual manera, han manifestado su preocupación por el riesgo de mercantilización y privatización del espacio urbano que acarrea este proyecto. También han advertido del peligro de deterioro paisajístico que traería consigo esta obra. A su entender, tanto las obras como el posterior aumento del número de visitantes y trayectos pueden ocasionar daños ecológicos irreparables ligados a la masificación y la contaminación. Por último, han querido destacar el grave perjuicio económico que supondrá la intervención artística sobre las cuentas públicas, avenido de un sobrecoste que no cesa de crecer.        

En plano propositivo, los grupos han pedido la paralización de las obras para la realización del proyecto artístico de Cristina Iglesias. Han exigido a las autoridades actuar con altura de miras, llamando a su responsabilidad respecto a la larga serie de daños que la obra infligiría sobre la isla y su faro. Además de la paralización inmediata de las obras, los intervinientes han demandado la implementación de mediadas urgente para revertir los daños causados sobre el patrimonio y la naturaleza de la isla. También han aprovechado la ocasión para exigir la implantación de un proceso participativo público y transparente para decidir el futuro de la isla. Igualmente, han pedido que se asegure el control público de la isla y sus dotaciones, con la finalidad de evitar su privatización.   

Además de lo precedente, han encomendado a las Juntas Generales a realizar cuantos pasos sean necesarios para que la isla sea catalogada como Zona de Especial Conservación a nivel comunitario. Junto a ello, han subrayado la necesidad de que se realice y cumpla un plan especial de uso y gestión que regule y organice el uso de la isla. Para finalizar, han insistido en la necesidad de replantear la intervención artística en su integralidad, proponiendo que en su lugar, se cree un centro de interpretación medioambiental y del patrimonio que cumpla una función netamente pedagógica orientada a educar a las futuras generaciones de Donostiarras.         

En su mensaje dirigido a las y los junteros, los grupos participantes no han querido pasar por alto su deseo de que el mismo también se difunda entre los representantes municipales de Donostia y la sociedad en general. Así, han invitado a las y los Donostiarras a que muestren su rechazo a este proyecto. Por último, han pedido a la sociedad a que se una a las diversas iniciativas que ponen en marcha para incrementar la fuerza conjunta en defensa de la tan apreciada isla de Santa Clara y su faro.         

En Donostia ahora es el momento

La alargada sombra del covid-19 ha puesto nuestra sociedad ante el espejo, sacudiendo las bases del modelo de desarrollo establecido. A la emergencia sanitaria causada por el virus, se le une una profunda crisis económica, cuyas duras consecuencias empezamos a sufrir.  Ante este contexto preocupante y lleno de incertidumbre, la respuesta de aquellos en el poder ha sido inmediata e unívoca. Al margen de cualquier reflexión seria y pausada, han manifestado su voluntad de que nada cambie, y de seguir alimentando el círculo vicioso del crecimiento ilimitado. Bajo un modelo de gobernanza anticuado y que renuncia a cualquier principio de transparencia y de toma de decisiones compartida, las decisiones y soluciones adoptadas a diferentes niveles comparten una misma meta: multiplicar esfuerzos y destinar recursos para volver a la situación de antes del estallido de la crisis.

La transformación que Donostia viene experimentando durante la última década es totalmente evidente. Masificación turística; monocultivo y dependencia económica; proyectos urbanísticos desmesurados; depredación de espacios y recursos naturales; subida de los precios de la vivienda; impulso de los alquileres turísticos; establecimiento de fondos buitres; promoción ilimitada de la actividad hotelera; precarización de la clase trabajadora; barrios desfigurados; desaparición del comercio de proximidad; mercantilización de la cultura, o el menosprecio del euskera, entre otras. Si la realidad hasta aquí descrita fuera poco, la única solución que se nos plantea para hacer frente a la crisis que viene es dar otra vuelta a la tuerca. Entre otras, se han anunciado campañas y ayudas públicas que priorizan la ocupación comercial del espacio público y la promoción del territorio con fines turísticos. 

En cambio, creemos que tanto la sacudida que vive nuestra sociedad como el parón de las actividades turísticas, nos plantean una oportunidad única para replantear y cambiar algunos elementos que tienen gran influencia sobre el estilo de vida de Donostia y los donostiarras.

Ahora es el momento de hacer frente a la privatización del espacio urbano y dar prioridad a la vida comunitaria de las vecinas en las calles y plazas. Recientemente se ha dado consentimiento a una ocupación todavía mayor de la calle por parte de las actividades comerciales. Esto intensifica la privatización de los sitios abiertos, convirtiendo el espacio urbano en un mero ecosistema de relaciones basadas en el consumo. Ante esta tendencia, pedimos una utilización no mercantilista de los espacios comunes que favorezca la interacción cotidiana entre la gente. El desarrollo de infraestructuras y recursos colectivos, como fuentes, bancos, cobijos, zonas de juegos, y espacios culturales o deportivos, puede ser un primer paso. 

Ahora es el momento de poner en el centro la vida de barrio y las redes de proximidad, frente al individualismo que nos debilita ante dificultades sanitarias, sociales y económicas. En las últimas décadas hemos visto intensificarse el aislamiento y el desarraigo individuales. Ahora, en nombre de la salud y la seguridad, y con la implementación del distanciamiento entre personas, dicho proceso puede acelerarse. Aun así, si esta crisis algo ha puesto de manifiesto, ha sido la ola de solidaridad entre vecinos y la importancia y eficacia de las relaciones y la colaboración locales. Ese es precisamente el camino a potenciar como sociedad, favoreciendo la cooperación y las iniciativas que se dan en la cercanía, permitiendo los intercambios sociales y facilitando la iniciativa de los agentes sociales locales.

Ahora es el momento de impulsar un modelo económico más equilibrado, basado en la promoción de otros sectores, dejando atrás el modelo basado en la actividad turística especuladora Esta crisis ha evidenciado que la especialización productiva basada en el monocultivo turístico debilita totalmente el tejido económico. La dependencia con respecto a fuerzas y condiciones exteriores ha aumentado la vulnerabilidad de la economía de la ciudad, dejándola indefensa ante los imprevistos. En este contexto, sería incomprensible que las fuerzas públicas volvieran a apostar por un turismo que no aporta más que incertidumbre. Así pues, es necesario optar por el fomento de actividades económicas sostenibles y diversas basadas en lo local, priorizando actividades de cuidados que respondan a necesidades básicas, fomentando el emprendimiento vinculado a la innovación social y promoviendo el comercio local.

Ahora es el momento de erradicar las condiciones de trabajo precarias del sector turístico, haciendo frente a su situación de desamparo en tiempos de crisis, y conseguir condiciones dignas. Está claro que los trabajadores de los sectores más estrechamente vinculados al turismo han sido los primeros perjudicados por esta crisis económica. Como reflejo de la debilidad del sector, los primeros golpes de la crisis han caído sobre los trabajadores con condiciones laborales más precarias. Es el momento de revisar y reordenar las características de los puestos de trabajo vinculados al sector, poniendo, ante todo, unas condiciones laborales dignas.

Ahora es el momento de redirigir los recursos públicos derrochados en la promoción del turismo y la marca ciudad, hacia las necesidades socioeconómicas básicas de la población.  Los recursos públicos prioritarios no pueden destinarse a alimentar un negocio en manos de pocos, como es el de la actividad turística. En esta situación, la internacionalización y la atracción de visitantes pueden llegar a traducirse en un aumento de los riesgos sanitarios y económicos. Así pues, exigimos que los presupuestos públicos y los esfuerzos financieros se destinen a paliar las dificultades socioeconómicas puntuales de la ciudadanía, orientando estratégicamente la ciudad hacia el desarrollo interno y el emprendimiento social.

Ahora es el momento de repensar desde una perspectiva local el modelo de eventos masivos dirigidos a atraer visitantes, y de recuperar, por encima de los intereses comerciales, el control público de la oferta cultural. Varios eventos culturales de éxito, revestidos de un carácter popular, se han mercantilizado y han dejado en manos de patrocinadores privados la oferta cultural de la ciudad, el uso del espacio urbano y otros privilegios. Pedimos que este momento de crisis se tome como una oportunidad y se dediquen esfuerzos a devolver los eventos culturales populares a sus orígenes. Reivindicamos así la prioridad y accesibilidad universal y gratuita a la cultura local y pedimos la recuperación del control público de los eventos en favor de los creadores locales.

Ahora es el momento de poner límite al uso turístico de las viviendas y promover su uso como hogares de alquiler. Seguir con la tendencia de los últimos años es inviable si queremos seguir imaginando una ciudad de Donostia vivaz y acogedora. La masificación turística ha conllevado la escasez y el encarecimiento de la vivienda destinada a alquiler común. Necesitamos aprovechar la caída de la presión turística y aprender de los errores del pasado. Por una vez, exigimos que se entiendan las viviendas como espacios en los que vivir y se pongan límites a las actividades especulativas. Entre las posibles medidas se encuentran el refuerzo de las ayudas directas para el alquiler de los ciudadanos más perjudicados por la crisis; ampliar el parque de viviendas de alquiler social municipal y establecer precios máximos para el alquiler de viviendas.

Ahora es el momento de dejar de dar licencias para nuevos hoteles y detener el crecimiento de la oferta hotelera. Junto a la masificación de la actividad turística, en Donostia se ha producido un crecimiento exponencial de la oferta hotelera. La incesante construcción y apertura de hoteles ha determinado, en gran medida, el paisaje urbano de los últimos años. Sin embargo, los hechos han puesto al descubierto la cruda realidad de un crecimiento desequilibrado y sin límite. De esta forma, creemos que ahora es el momento de regular realmente este subsector de la actividad turística. Más allá de dejar de dar permisos para la expansión y apertura de hoteles, es el momento de endurecer las normativas para su funcionamiento.

Ahora es el momento de abandonar un modelo de movilidad basado en las macro-infraestructuras y el uso del coche, y de promover alternativas sostenibles que den espacio a peatones y ciclistas. Con tal de favorecer el crecimiento, facilitar la hipermovilidad y acelerar las relaciones en la distancia y el tiempo, hasta hoy la ciudad ha sido concebida desde el punto de vista de los coches y las grandes infraestructuras de transporte. Sin embargo, el parón que vivimos ha evidenciado que las necesidades básicas de movilidad son otras. Ha quedado claro que el espacio para peatones y ciclistas es escaso y que, hoy por hoy, la continuidad y permeabilidad entre barrios no están garantizadas. Por eso pedimos que los presupuestos públicos en este ámbito se destinen a la estructuración de una red no radial de transporte público y movilidad.

Ahora es el momento de detener la turistificación de los entornos de valor ecológico de la ciudad, como la isla Santa Clara y de tomar medidas que garanticen la conservación y protección de dichos espacios. Inmersos en el círculo vicioso de la turistificación, en los últimos tiempos los agentes públicos de la ciudad han explotado irresponsablemente los entornos naturales de la ciudad. En un contexto en el que se están tomando el medio ambiente y los espacios naturales de la ciudad como simples entornos preparados para ser mercantilizados, exigimos que se tomen medidas efectivas dirigidas a reducir la presión antrópica sobre las áreas de valor ecológico, así como a garantizar la protección completa de las mismas. Así mismo, pedimos un compromiso para inventariar los espacios naturales del municipio, elaborar normativas integrales para el uso de espacios naturales, llevar a cabo una restauración de espacios naturales degradados, y desarrollar actividades de concienciación medioambiental.

Ahora es el momento de dejar de tomar decisiones de forma unilateral, opaca y bajo la influencia de intereses privados, y garantizar a las donostiarras la opción de debatir y decidir el modelo turístico de la ciudad. Los procesos de toma de decisiones relacionados con el modelo y las actividades turísticas, hasta ahora se han regido por la falta de transparencia y principios partidistas, silenciando y menospreciando las voces críticas. Con tal de tener en cuenta la diversidad de mentalidades y puntos de vista de los donostiarras, consideramos necesaria la creación de un observatorio independiente que atienda a las consecuencias sociales, económicas y ecológicas de la actividad turística en la ciudad. Además, es necesario desarrollar sistemas que permitan a los ciudadanos y a la sociedad organizada tomar parte en decisiones que les afectan directamente. 

Teniendo en cuenta que las recetas hasta ahora puestas sobre la mesa pretenden restablecer la “normalidad” anterior, queda claro que esta crisis ha cambiado poco la visión y el quehacer de algunos. Desde la plataforma BiziLagunEkin, sin embargo, tenemos claro que, desde una revisión total de este modelo de ciudad que ahoga a los ciudadanos, ahora es el momento, una oportunidad inmejorable para dar pasos hacia el decrecimiento turístico.

https://www.naiz.eus/eu/iritzia/articulos/18

https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/gipuzkoa/donostia/2020/06/02/donostia-ahora-momento/1034108.html

En defensa de la salud y de la protección del espacio público como un derecho colectivo de la ciudadanía donostiarra

Inmersos en la crisis provocada por el coronavirus, las decisiones de cualquier institución deben ir encaminadas prioritariamente a preservar la salud de toda la ciudadanía.

Las consecuencias de esta crisis (sanitarias, económicas, sociales…) perdurarán en el tiempo y la entrada en la “nueva normalidad” nos va a afectar a toda la población.

Seguimos en estado de alarma sanitaria, confinados, y con unas pocas horas limitadas para salir a pasear. Las próximas semanas deberemos seguir asegurando las distancias interpersonales necesarias para proteger nuestra salud.

A través de los medios de comunicación hemos podido seguir la campaña de los grupos de presión hostelero, en todo el Estado, para aumentar el espacio de las terrazas, ampliar su horario y flexibilizar las ordenanzas.

Como por motivos sanitarios se reduce su aforo, quieren que las terrazas se extiendan más allá, quieren más metros cuadrados. Como si el espacio público estuviera abandonado, sin uso, a la espera de que alguien lo colonice para plantar allí sus mesas.

El espacio público es un espacio de todos, no sólo para trasladarse de un sitio a otro; también es un derecho colectivo necesario para interrelacionarse, para establecer lazos entre personas, para crear sentimientos de pertenencia a la comunidad, al barrio.

No es responsable solicitar que se amplíen el tamaño de las terrazas, para garantizar que los clientes puedan observar las medidas de distanciamiento, mientras, el sector elude, abiertamente, explicar cómo piensa que se va a garantizar la salud y seguridad de quienes habitamos y debemos transitar en los barrios y calles de la ciudad si se amplían las terrazas y se reduce el espacio físico que necesitamos.

Querer ampliar el tamaño de las terrazas para un uso privado a costa de reducir un espacio público ya muy limitado es rechazable. Querer ampliar el espacio ocupado chocando con el derecho a la salud y seguridad de quienes habitamos en la ciudad es rechazable doblemente.

¿Hace falta recordar que la distancia sanitaria que se vaya a establecer dentro de los establecimientos hosteleros debe respetarse también fuera, en la calle? ¿Qué para entrar y salir de nuestros portales los vecinos necesitaremos 1’5 metros libres, que las terrazas deberán respetar (y no los 60 cm que la actual ordenanza permite)? ¿Que, se debe asegurar el espacio para poder cruzarse dos personas respetando las distancias sanitarias que se establezcan, aunque ello suponga retirar mesas de terrazas?

Es responsabilidad del Ayuntamiento defender el interés general y velar por la salud de la ciudadanía. Su primera obligación es garantizar que las medidas de distanciamiento interpersonales se puedan cumplir en nuestras calles y barrios.

Por todo ello, las asociaciones vecinales firmantes, reclamamos al Ayuntamiento de Donostia:

1.Que no autorice un aumento de la ocupación del espacio por las
terrazas.

2. Que no autorice una ampliación de los horarios hosteleros.

3. Que no flexibilice las ordenanzas de ocupación del espacio público.

4. Que asegure que el espacio para el tránsito peatonal respeta las distancias sanitarias que se determinen.

Donostia, 6 de mayo de 2020

SUSCRIBEN ESTE DOCUMENTO:

PARTE ZAHARREAN BIZI AUZO ELKARTEA,
AAVV LANTXABE-AIETE,
AAVV IZBE-Intxaurrondo
AAVV Harripe Herrera-Altza
AAVV Egia Bizirik
AAVV Hondarpe-Gros
AAVV Amara Berri
AAVV Ulia
Agrupación de Comunidades Bera-Bera
Plataforma Bizilagunekin

La red SET ante el COVID-19 y sus consecuencias

La red SET nace en 2018 de la voluntad de elevar una voz colectiva de resistencia frente al proceso de turistización que sufre el sur de Europa. Actualmente formada por 25 nodos de ciudades y regiones europeas, reivindica la necesidad de construir nuevos escenarios de economía y de vida.

En la actual emergencia ligada al Covid-19 urge un cambio de paradigma en nombre de los derechos sociales fundamentales y en apoyo a la población más vulnerable. Dirigimos por ello nuestra solidaridad a las personas que están pagando las consecuencias de un sistema económico que genera desigualdades que ahora se ven amplificadas. Esta pandemia pone en evidencia la necesidad de tejer fuertes sinergias y avanzar en reflexiones y propuestas concretas sobre el derecho a la vivienda y a la ciudad, a la salud y al medio ambiente, contra la precarización y la mercantilización de la vida y los lugares.

Llevamos tiempo denunciando los graves impactos de la actividad turística masiva en nuestras ciudades y barrios, de una industria extractiva que privatiza los beneficios y externaliza los costes, generando además enormes daños ambientales. La economía turística utiliza complejas y perversas cadenas: en un extremo encontramos grandes operadores (plataformas digitales, multinacionales, fondos de inversión, sociedades inmobiliarias, etc.) que se mueven por intereses especulativos y lógicas del beneficio, en el otro una gigantesca mole de fuerza de trabajo precarizada, explotada y sin garantías ni derechos. El incremento del turismo ha generado en ciudades y territorios una fuerte precarización del acceso a la vivienda. Incontables edificios han sido sustraídos del parque residencial y convertidos en pisos turísticos y hoteles. Los precios del alquiler y la vivienda han aumentado de manera desmesurada, provocando la expulsión de muchas vecinas y vecinos de sus barrios.

Hoy, en plena emergencia Covid-19, mientras las instituciones y los medios piden que nos quedemos en casa, las desigualdades se hacen aún más evidentes, dejando completamente al margen a quien no tiene casa. Expresamos por tanto nuestra solidaridad a las personas y familias desahuciadas, a quienes habitan en casas que no garantizan una vida digna, a las personas sin hogar. Por ello promovemos y apoyamos iniciativas que favorezcan la función social del patrimonio inmobiliario, tanto público como privado, destinando el alojamiento turístico (hoteles, hostales, pisos turísticos, etc.) a quien lo necesita.

Esta situación, además, visibiliza hasta qué punto la gentrificación y la turistización han mermado y debilitado las redes de apoyo mutuo de diversos barrios, instrumentos imprescindibles para hacer frente a esta emergencia y a sus derivadas. Agradecemos a las personas que, para garantizar servicios fundamentales, están exponiéndose a sí mismas y a las que las rodean al riesgo de contagio. A quien alimenta la solidaridad y la cooperación manteniendo vivas las relaciones comunitarias, así como a las trabajadoras y trabajadores del comercio de proximidad.

La difusión global del coronavirus, facilitada por una hipermovilidad sin precedentes, ha puesto aún más de relieve los límites y las desigualdades del sistema capitalista. Entre los efectos de este modelo de explotación depredadora, ahora podemos palpar el riesgo epidémico provocado por los desequilibrios ecológicos que se derivan de una relación abusiva entre la especie humana y el entorno que daña a ambos. Las restricciones de los últimos meses han producido una significativa reducción de la contaminación -debida en parte a la drástica disminución del tráfico aéreo y de cruceros-, pero se trata tan sólo de una mejora temporal a costa de un gran sufrimiento social. No responde a un cambio estructural necesario y perdurable en el tiempo. Todo ello nos dice que no podemos seguir alimentando la injusticia social y la emergencia climática, ni continuar con el consumo ilimitado de bienes, recursos y territorio.

Es tiempo de reformular la economía para que produzca servicios y bienes esenciales para toda la población, y no para unos pocos. Es tiempo de construir un sistema económico equilibrado y diversificado, centrado en el decrecimiento, compatible con la vida y con el planeta. Compartimos por ello la necesidad de elaborar propuestas desde abajo y exigimos a los gobiernos e instituciones que las integren en políticas a medio y largo plazo, articulando los diferentes niveles institucionales (internacional y local) con medidas estructurales a favor de las personas, no de las grandes empresas.

Egoeraren larritasunak agerian jarri du eredu ekonomiko berri bat garatzeko trantsizio sozio-ekologiko sakon baten beharra dagoela, zeina turismoak orain arte izan duen rol hegemonikoa ezbaian jarri eta zuzenduko duen, honako irizpide hauei jarraiki:

  • Zor publikoa areagotuko zukeen sektore turistikoaren erreskatea baztertu, horren ordez, turismoaren des-hazkundea bultzatuz, ingurumena eta gizarte geruza hauskorrenak babestuko dituen ongizate politikak lehenetsiz.
  • Gastu publikoa berrikusi, gizartearen oinarrizko beharrizanetara bideratuz (ospitaleak, etxebizitza publiko eta soziala, ikastetxeak etab.), azpiegitura eta proiektu erraldoi kaltegarri eta garestiak finantzatu ordez (portu eta aireportuen handitzea etab.).
  • Herritarrak higiezinen espekulazioaren ondorioetatik babestu, etxebizitza turistikoen kopurua zeharo murriztuz eta hauek alokairuaren merkatura itzularaziz. Honekin batera, zirkuitu ekonomiko globalek lurraldeak, hiriak eta auzoak bereganatzea eragozteko neurri zehatzak hartu. 
  • Turismoaren gastuak sektoreak barneratu ditzan eta etekinak gizartean birbanatu daitezen lagunduko duten neurriak indarrean jarri.
  • Garapen kulturalarekin eta ingurumenaren ikerketa eta zaintzarekin bat datozen eta lanpostu duinak bermatzeko gai diren sektore produktibo alternatiboen -zahar eta berrien- hedapena bultzatzeko politikak abiatu.        

Norabide honetan doazen eztabaida espazioak bultzatzen dituen pertsona ororekin bat egiten dugu, proposamen operatiboak zehaztuko dituen ibilbide kolektibo baten eraketan era aktiboan parte hartzeko prestutasuna adieraziz. Jatorrizko normaltasuna berreskuratu ordez, krisialdi hau gizarte justuago, parekideago eta solidarioago bat eratzeko baliatzea da gakoa, horrela baino ez baita dena ondo joatea lortuko.    

Solicitud para la suspensión cautelar de las obras en la isla Santa Clara de Donostia/San Sebastián

Para el alcalde de Donostia / San Sebastián, para el Departamento de Obras y Proyectos, para el Departamento de medio Ambiente y sobretodo, PARA LA GENTE:

Ante la inminente suspensión gradual de las medidas de confinamiento y de reactivación de las actividades industriales decretadas por el gobierno estatal, las entidades naturalistas y sociales Parkea Bizirik “Kukulunbera”, Bizilagunekin Plataforma y NATURKON (la entidad que reúne a 14 asociaciones naturalistas de toda Gipuzkoa), EXPONEN:

Que nos encontramos en pleno período reproductor de las aves marinas del enclave protegido de la isla Santa Clara.

Que en la isla, este período reproductor comienza a finales de marzo y se extiende hasta los meses de julio y agosto.

Que es requisito imprescindible favorecer unas condiciones de tranquilidad para el correcto desarrollo del ciclo reproductor de las aves marinas protegidas de la isla (cortejo, construcción del nido, incubación y alimentación de las crías).

Que una gran cantidad de nidos de las aves marinas que nidifican en la isla se encuentran esparcidos por la pradera superior, próxima al faro.

Que nos consta que parte de las áreas de nidificación han sido invadidas por material y actividad de obra.

Que incluso, contraviniendo la normativa, se han encendido fogatas para quemar residuos de obra generando llamadas de alarma ciudadana al 092 y 112 al observar columnas de humo justo en la pradera de nidificación.

Que la maquinaria de obra (grúas, buldócer, retroexcavadoras, carretillas, golpes, ruidos, movimientos), rompen absolutamente la paz y las condiciones necesarias para el buen de desarrollo del esfuerzo reproductor de las aves en la isla, conduciéndolas a un fracaso seguro y de envergadura.

Que en la isla nidifica una colonia muy significativa de gaviota patiamarilla (Larus michahellis).

Que especies muy escasas en nuestro entorno, como el gavión atlántico (Larus marinus), han intentado reproducirse recientemente (2019) en el enclave protegido y es posible que lo vuelva a intentar en 2020 y otras, como la gaviota sombría (Larus fuscus), también son avistadas periódicamente en la isla, gozando todas ellas de diferentes rangos de conservación.

Que otras, como el cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), utilizan diariamente el enclave para descansar y guarecerse de los embates del mar durante todo el año.

Que la isla es un espacio protegido con especies de flora y fauna también protegidas.

Que el valor de este enclave es tan grande que vive una lagartija (Podarcis liolepis) con características propias que no se encuentra en ninguna otra parte.

Que todo este enclave es muy vulnerable, frágil y sobretodo muy pequeño.

Que la isla es un enclave que no se puede ni se debe alterar y que estas son las figuras que jurídicamente la protegen:

Plan Territorial Sectorial de Protección y Ordenación del Litoral (Gobierno Vasco).

Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2010 (término municipal de Donostia).

Bando específico propio desde el 21 de junio de 2002 que regulariza su uso y disfrute.

Decreto 90/2014 de Paisaje de la Comunidad Autónoma del País Vasco.

Catálogo e Inventario de Paisajes Singulares y Sobresalientes de la CAPV.

Por todo ello, las entidades naturalistas y sociales aquí firmantes, SOLICITAN:

La suspensión cautelar de las obras en toda la isla desde el 10 de abril hasta al 31 de julio de 2020 (cuando prácticamente la casi la totalidad de los pollos ya son volanderos).

Asimismo, y comprobada la alteración y degradación de las condiciones en la isla para el correcto desarrollo reproductor de las aves marinas, las entidades firmantes también solicitan que en
el supuesto que haya que recoger material de obra, en todo momento se realice con el asesoramiento de los grupos naturalistas.

NO OLVIDEMOS QUE:

La presencia de fauna silvestre en un municipio es un indiscutible indicador de que el municipio goza de buena salud ambiental. De hecho, la medición de la calidad ambiental basada en indicadores
biológicos consiste en la valoración de la presencia de la fauna característica de determinado ecosistema.

Por todo ello se hace imprescindible la conservación de la diversidad, de la fauna y sus hábitats.

La protección de la fauna es una competencia relacionada directamente con el medio ambiente. Implica una labor positiva de defensa de los animales, su entorno y de la mejora ambiental.

https://www.naiz.eus/eu/actualidad/noticia/20200412/reclaman-la-paralizacion-de-las-obras-en-la-isla-de-santa-klara

https://www.donostitik.com/piden-la-suspension-hasta-agosto-de-las-obras-de-santa-clara-por-la-reproduccion-de-las-aves/

Asociaciones vecinales de todo el Estado piden el cierre de los pisos turísticos durante el Estado de Alarma

Tras la última orden del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, que declara servicios esenciales a determinados alojamientos turísticos, 36 federaciones de asociaciones vecinales del Estado español, la FRAVM y la CEAV entre ellas, solicitan el cierre de las Viviendas de Uso Turístico que compartan accesos con los vecinos y vecinas al ser fuente de expansión del riesgo sanitario del Covid-19.

Sigue leyendo Asociaciones vecinales de todo el Estado piden el cierre de los pisos turísticos durante el Estado de Alarma

En Donostia, la tasa turística no es la solución

Nerea Arregi (Gara)

Se llama tasa turística a la cantidad que los turistas deben pagar en algunos territorios a las administraciones locales por cada noche que pasan en un hotel o alojamiento. El dinero recaudado suele dedicarse a la promoción del turismo y al cuidado de lugares y elementos de especial atractivo turístico, para su mantenimiento y hacer durable su explotación.

La tasa turística no soluciona la turistificación de ciudades y territorios. No ha sido así en los lugares donde se ha aplicado esta medida, en sus diferentes modalidades, y no será así en Euskadi, Gipuzkoa y Donostia.

Catalunya y Baleares son los únicos territorios del Estado español que tienen tasa turística. Los turistas pagan una tasa de entre 1 y 4 euros por noche de alojamiento. A la vista está que no ha acabado con los problemas de turistificación de estos lugares. En Europa, ciudades y territorios de 21 países aplican medidas similares. Algunas veces se paga una cantidad fija por noche; otras, un porcentaje del total de la factura del alojamiento. En Roma, hoy en día, está en vigor una tasa de 7 euros por noche.

Desde distintas instituciones llevan meses trabajando en el tema de la tasa turística y llevando a los medios sus intenciones, voluntades y rumores. Aun así, no se les está haciendo fácil llevar a la practica el supuesto consenso que hay sobre el tema. De hecho, las diferencias de criterio entre administraciones se concentran en dos puntos: quién debe recoger y gestionar el dinero recaudado mediante la tasa y a qué fin se deben destinar esos ingresos. En otras palabras: por qué y para qué implantar la tasa turística.

Como siempre, hemos sabido por los medios que están trabajando con «el sector». Llaman «el sector» al sector de empresas e inversores con intereses económicos en el turismo. No participan quienes sufren los daños de este modelo de turismo omnívoro. No participan las asociaciones vecinales, los sindicatos o los movimientos sociales que trabajan el tema. Colaboran sí, colaboran con quienes comparten la voluntad de crecimiento ilimitado del turismo y la turistificación de todo el territorio.

Donostia no puede acoger más turismo del que acoge hoy en día. El modelo de turismo y de ciudad imperante está causando daños en las condiciones de vida de las y los donostiarras. El aumento de precio de la vivienda está creando un efecto de expulsión masiva de la ciudad, especialmente de la población joven. La estructura económica de la ciudad está cambiando, aumentando el peso de las actividades ligadas al turismo; precisamente sectores donde la precariedad laboral pega fuerte (hostelería, hoteles, comercio y limpieza). La privatización del espacio urbano y la mercantilización de las actividades culturales están poniendo en peligro las redes comunitarias y la vida de los barrios. Atraer más turismo a Donostia no es la prioridad de las y los donostiarras. Es trabajar para intereses privados con recursos públicos. La tasa turística se utiliza a menudo para promocionar el turismo; y es por eso que nos oponemos a su implantación, si tiene como objetivo aumentar el presupuesto público destinado a tal fin. Sería una medida para acrecentar el problema, más que para solucionarlo.

La otra función que se otorga a las tasas turísticas es la de «cuidar» los puntos de interés turístico. Los entornos naturales, el patrimonio arquitectónico, los cascos antiguos, puertos etcétera sufren desgasten derivados las idas y venidas de turistas, los residuos y otros factores. Se dice que la tasa se destina a «arreglar» esos desgastes. Pero en la práctica, se destina a implementar infraestructuras (parkings, pasarelas…) alrededor de dichos atractivos o directamente a financiar servicios para turistas (puntos de información, paneles…). Los efectos nocivos más graves generados por el turismo masivo en la población local, ni tocarlos. Al fin y al cabo, el objetivo es garantizar la experiencia satisfactoria del turista y mantener abierto el camino al crecimiento turístico, no atender la situación de los habitantes locales.

Por lo tanto, la lectura de la plataforma BiziLagunEkin es clara. La tasa turística, tal como está planteada, no soluciona el problema. Es más, puede llegar a empeorarlo. Crea consenso entre las fuerzas políticas que abren camino a la turistificación, precisamente porque responde de pleno a su modo de actuar. La venden como una herramienta para tomarle la medida a la turistificación ante la ciudadanía, mientras siguen trabajando a favor del crecimiento turístico. A favor de esos pocos que se enriquecen a costa de las condiciones de vida de la mayoría. Es, principalmente, una herramienta para legitimar el crecimiento turístico.

Ya que nos tememos que conoceremos la implantación de la tasa turística, quisiéramos plantear una propuesta. Si se implanta, en lugar de llevar a decenas de políticos y amigos a Fitur, a pagar publirreportajes en medios extranjeros y a las campañas anuales de marketing, que se destine su recaudación a políticas sociales. Invirtámoslo en políticas para frenar la expulsión de donostiarras, en políticas para parar la emergencia habitacional, en garantizar condiciones dignas de trabajo, en proteger entornos de alto valor ecológico, en promocionar la vida de los barrios, en proyectos culturales de base… Esas son las preocupaciones y necesidades de quienes vivimos en Donostia y aquí queremos vivir. Y el atraer más turismo no traerá ninguna mejora, como hemos podido ver estos últimos años. Ha llegado la hora de tomar medidas hacia el decrecimiento turístico, y ante los mandatarios que no lo quieren ver, un grupo cada vez mayor de donostiarras está acumulando fuerzas en ese sentido.

https://www.argia.eus/albistea/donostian-ere-tasa-turistikoa-ez-da-konponbidea

https://www.berria.eus/paperekoa/1876/024/001/2020-02-29/donostian-ere-tasa-turistikoa-ez-da-konponbidea.htm

https://www.naiz.eus/en/hemeroteca/gara/editions/2020-03-05/hemeroteca_articles/en-donostia-la-tasa-turistica-no-es-la-solucion

¡Queremos vivir en Donostia!

STOP DESAHUCIOS, LAS AA.VV. de HONDAPE de GROS, AMARABAI de AMARA, PARTE ZAHARREAN BIZI y de BENTA BERRI, la plataforma BIZILAGUNEKIN, la coordinadora DONOSTIA DEFENDATUZ y decenas de donostiarras concentrados hoy aquí decimos bien claro y alto que queremos que los 300 inquilinos-as de Azora sigáis viviendo en vuestros barrios con contratos estables y con alquileres asequibles y que no vamos a escatimar esfuerzos hasta conseguirlo.

QUEREMOS VIVIR EN UNA CIUDAD donde nuestros jóvenes no tengan que marcharse, en la que muchas familias, sobre todo monoparentales, no tengan que vivir HACINADAS en habitaciones con derecho a cocina pagando alquileres de 450 euros o compartiendo la misma vivienda porque los alquileres especulativos son los segundos más caros del Estado, donde NADIE tenga que dedicar el 50% o más de sus ingresos al alquiler, cuando en Europa se dedica en torno al 30%.

UNA DONOSTIA donde la vivienda tenga el uso residencial y social que ampara la Ley de Vivienda Vasca y no sea el negocio lucrativo de empresas hoteleras y apartamentos turísticos, que no cesan de crecer.

UNA CIUDAD que no expulse a sus vecinos y al comercio de proximidad para albergar a miles de turistas, que convierten nuestros barrios en inhabitables.

UNA CIUDAD libre de fondos buitres como Blackstone, que aterrizo en 2018 en las viviendas de VPO de BENTA BERRI, o ahora Azora, que lo ha hecho de la mano del pelotazo millonario dado por Inmobiliaria Vascongada, para subir los alquileres y, si no pueden pagarlos los inquilinos, desahuciarles, como ha hecho en 2013 en Madrid con 3000 viviendas de VPO o ahora en Cataluña.

LOS RESPONSABLES, en definitiva, de que en DONOSTIA NO PODAMOS VIVIR LOS CIUDADANOS DE A PIE, son en primer lugar el Gobierno Vasco, que en estos 5 años no ha regulado  los precios del alquiler.

Y por eso aterrizan los FONDOS BUITRES. Ahora tenian la oportunidad con un Proyecto de Ley encima de la mesa para su toma en consideración que la anticipación de las elecciones autonómicas ha truncado.

No ha REGLAMENTADO después de 5 años el CANON a las viviendas VACIAS, mantiene un parque totalmente insuficiente de viviendas de alquiler social, que solo llega al 2% del total de iviendas de alquiler en la CAV, cuando en Europa está en torno del 15%.

Con el trágico resultado del incremento de los DESAHUCIOS por impago de alquileres abusivos o por finalización del contrato.

Y en segundo lugar este Ayuntamiento, con el alcalde a la cabeza, que exige al Gobierno central LA REGULACIÓN DE LOS PRECIOS DEL ALQUILER, pero no lo hace al GOBIERNO VASCO, cuando tiene un proyecto encima de la mesa similar al catalán, para que dicha regulación pueda llevarse a cabo aquí en Euskadi.

Que viene tranquilizando a los 1.200 propietarios de Apartamentos Turísticos, pero no lo ha hecho con las 520 familias de BENTA BERRI ni todavía con las 300 de AZORA, con las que tiene una reunion pendiente solicitada con decenas de firmas.

Todas estas familias corren el riesgo de acabar en la calle por no poder pagar los alquileres abusivos que pueden imponer los Fondos Buitres, a quienes han abierto la puerta de par en par con una política de vivienda nefasta que antepone la vivienda como negocio a su uso social.

¡PORQUE DEFENDEMOS EL DERECHO A UNA VIVIENDA DIGNA Y ASEQUIBLE!

¡PORQUE QUEREMOS UNA DONOSTIA PARA VIVIR Y NO PARA QUE ESPECULEN CON LA VIVIENDA ANTE LA COMPLICIDAD INSTITUCIONAL!

¡¡QUEREMOS VIVIR EN DONOSTIA SIN FONDOS BUITRES, SIN MASIFICACIÓN TURÍSTICA, DONDE LA VIVIENDA SEA UN DERECHO Y NO UN NEGOCIO, SIN DESAHUCIOS NI DESALOJOS!!

Protestan en Donostia contra la turistificación y los fondos buitre

Convocados por plataformas por el derecho a la vivienda, han denunciado que «plataformas como AIRBNB y fondos de inversión oportunistas echan del barrio a las familias más humildes».

Decenas de personas se han concentrado este sábado a la tarde en el Boulevard y en el barrio de Benta Berri de Donostia-San Sebastián para denunciar «la turistificación» que sufre el centro de la capital guipuzcoana y «los desahucios que están provocando los fondo buitre». Las citas han sido convocadas por diversas plataformas sociales por el derecho a la vivienda como Stop Desahucios Euskadi, Alokairu, Zaharrean Bizi Auzo Elkartea y Bizilagunekin, entre otros.

Los asistentes a la protesta del Boulevard han criticado que «plataformas como AirBnb y fondos de inversión oportunistas que persiguen especular y echar del barrio a las familias más humildes, y que están disparando un mercado de alquiler que supera ya los 1.200 euros de media».

Asimismo, han pedido al Ayuntamiento medidas para «combatir los ruidos que afectan a la salud, la ocupación del espacio público por terrazas o expositores, o regular la movilidad y el reparto de mercancías». «Es necesario enfrentar el problema de la vivienda, rejuvenecer el vecindario, dar un impulso al comercio de proximidad, y conseguir echar del barrio a mafiosos y especuladores», han concluido.

En la concentración en el barrio de Benta Berri, que ha tenido lugar un poco más tarde, han denunciado «la irrupción especulativa y antisocial de los ‘fondos buitre’, y más concretamente de Blackstone-Testa Socimi Inmobiliaria, que compró una promoción de 520 viviendas VPO de promoción privada que están sujetas a control público sólo hasta 2028». A través de una nota, los convocantes han exigido que «se retire la demanda de desahucio de Victoria que, con su modesta pensión, no puede pagar los 800 euros de alquiler que le piden, y que se la reubique en otra vivienda más asequible». «La vivienda es un derecho y no vamos a permitir que unos pocos hagan negocio», han advertido.

https://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/detalle/6967855/protestan-donostia-turistificacion-centro/

“El decrecimiento turístico es el rumbo más sensato que se puede plantear en Donostia”

Bizilagunekin es la cara ‘b’ del turismo en San Sebastián. La plataforma guerrera que encuentra más males que virtudes en un sector económico que gana peso. Hablamos con uno de sus miembros

Bizilagunekin nació antes del verano de 2018 y como reacción al crecimiento turístico producido desde 2016. ¿Quiénes están detrás de este movimiento en Donostia?

Bizilagunekin es la plataforma de donostiarras preocupadas por el modelo de turismo. Entre 2016 y 2017 empezó a notarse y extenderse un debate social importante en la ciudad. Hubo protestas y el debate llegó a todas las casas, cuadrillas y familias. 
A finales de verano de 2017 hubo unas jornadas para pensar sobre el turismo. Podemos situar el origen de Bizilagunekin en esas jornadas. Algunas de las personas que nos conocimos allí decidimos seguir en contacto y meses después, en abril de 2018, nació la plataforma.

Somos gente de distintos barrios, distintas edades, cada cual con su ideología y con diferentes trayectorias en cuanto a participación en movimientos sociales.

¿Cuáles son los principales daños del actual modelo de turismo desde su punto de vista?
El primero, sin duda, el impacto que tiene en el precio de la vivienda. Es la principal causa de un proceso de expulsión de jóvenes que estamos viviendo en la ciudad. Esto es muy nocivo para la vida de los barrios y las relaciones vecinales.

El foco de las instituciones públicas y los poderes económicos está puesto en atraer a turistas e inversores a la ciudad. Se quiere construir una marca ciudad y se está dando un proceso acelerado en esa dirección que está pasando como una apisonadora por encima de las opiniones y los modos de vida locales. No hay debate sobre los temas claves de la ciudad: vivienda, infraestructuras, modelo económico, espacio público…

Vamos hacia un modelo económico en el que el turismo tiene cada vez más peso. ¿Cuándo y dónde hemos decidido eso? El turismo masivo trae grandes beneficios a corto plazo para una minoría, pero grandes desastres sociales, económicos, ecológicos y culturales para la mayoría de habitantes de los territorios que lo reciben.

Han realizado varias denuncias concretas durante 2019. ¿Cuáles han sido?

Hemos denunciado la conversión de varios edificios de la Iglesia en alojamientos turísticos, hemos colaborado con los vecinos de Ulia contra el proyecto de macro-hotel, hemos trabajado con la plataforma Heriz denunciando las molestias de un hostal en el Antiguo, hemos participado en la creación de Donostia Defendatuz para pedir una política urbanística participativa y sostenible, hemos protestado contra el rodaje de Woody Allen como estrategia de promoción turística, hemos pedido la protección de las isla Santa Clara ante el riego que supone el proyecto artístico previsto, hemos dado un toque de atención sobre la relación entre turistificación y la revitalización del euskera, hemos denunciado el proceso brutal de turistificación que afecta a la Parte Vieja y las políticas de excepción que se aplican en este barrio, hemos subrayado la relación entre turismo y emergencia climática y además hemos dado muchas charlas y participado en mesas redondas y tertulias.

Antes de este verano lanzaron ustedes 16 propuestas de cara al control turístico con bastante eco en los medios. ¿Cuál es la situación seis meses después?

Las instituciones, a día de hoy, no tienen ninguna intención de poner rumbo al decrecimiento turístico. Es por eso que no asumen ninguna de las medidas propuestas.

Creemos que el decrecimiento turístico es el rumbo más sensato que se puede plantear hoy en día en Donostia. Todas las autoridades públicas y agentes de la industria turística disfrazan bajo el concepto de “turismo sostenible” su voluntad de que esta actividad continúe creciendo y su peso en la economía y la política de la ciudad sea cada vez mayor.

¿Cómo ven la situación respecto al volumen de los hoteles?

Se han concedido 35 licencias de hotel en 4 años. No podemos valorar el total de plazas de hotel disponibles hoy en día en la ciudad porque no han publicado los datos de este año. Se han detectado muchas irregularidades en estas licencias (como el caso de un hotel de Gros que ha funcionado irregularmente 3 años). También hay casos de graves alteraciones de la convivencia vecinal como el caso del hostal del Paseo de Heriz.

La apuesta por los hoteles es la apuesta por el monocultivo turístico. ¿Esa es la ciudad que queremos?, ¿podemos hablar tranquilamente de ello o nos vamos a ir enterando de lo que nos depara el futuro por los medios y siempre en referencia a hechos consumados?

¿Les preocupan las viviendas turísticas en la misma media?

Las viviendas son para vivir, no para hacer negocio. El derecho a una vivienda digna es un derecho reconocido pero no se le tiene ningún respeto en la práctica. Hace mucho que el acceso a la vivienda es uno de los principales problemas sociales de Donostia. Pero al mismo tiempo la especulación inmobiliaria es uno de los mayores negocios de la ciudad.

En Donostia las viviendas turísticas ya estaban reguladas antes de 2018. La mayoría de los apartamentos turísticos que operaban en la ciudad se encontraban fuera de esa regulación. La nueva ordenanza legalizó cientos de esas viviendas. Nos han intentado colar la nueva ordenanza como una medida de contención. Creemos que hay que parar las licencias, poner un límite e ir cerrando progresivamente las viviendas turísticas.

Se está produciendo una concentración empresarial en el mundo de la hostelería de la Parte Vieja. ¿Les preocupa este punto?

Al glorificar las bondades del turismo se nos habla de que trae riqueza a mucha gente en la ciudad. Quisieran que relacionáramos esa idea con el típico bar familiar que ha ido funcionando de generación en generación, trabajando duro y artesanalmente. La cuestión es que esto es cada vez menos frecuente. Unos pocos grupos empresariales (grandes inversores locales e internacionales) se han hecho con muchos establecimientos de la Parte Vieja. Esos son los principales beneficiados de la turistificación de Donostia y la transformación de un barrio en un parque temático del pintxo. Al mismo tiempo los contratos basura, los pagos en negro y las condiciones de trabajo precarias campan a sus anchas en el sector.

Bizilagunekin forma parte de un movimiento SetNet del sur de Europa. ¿Es comparable la situación de Donostia con la de otras ciudades del sur de Europa o tiene sus particularidades?

La red SET es la red de ciudades del sur de Europa ante la turistificación. Participamos en la red desde su creación en 2018. Hay grupos de algunas de las ciudades donde la turistificación es más flagrante como Venecia, Barcelona, Palma o Lisboa, y otras donde ha saltado la preocupación al verse inmersos en procesos que les llevan hacia esas consecuencias (Sevilla, Oporto o Donostia, por ejemplo). La red es muy válida para intercambiar conocimiento y experiencias. Estamos en constante contacto y organizamos una acción conjunta cada 27 de septiembre, día internacional del turismo.

Cada zona afectada por la turistificación es diferente. Algunas son grandes metrópolis, otras son islas, en algunas los cruceros son el gran caballo de batalla, en otras el turismo de discoteca… Pero hay muchos elementos comunes. El proceso que se está dando en Donostia es una turistificación “de manual”.

¿Se sienten ustedes comprendidos por la ciudadanía de Donostia o se consideran un movimiento minoritario?, ¿les apoyan más en determinadas zonas?

Han tratado de ridiculizar y criminalizar cualquier iniciativa que se ha interpuesto en el camino del crecimiento ilimitado de turismo en la ciudad. Han dicho de nosotros que odiamos a los turistas (turismofobia), han negado la existencia de ningún problema en la ciudad pero visto que ya no cuela han tenido que ir reculando. Ahora todo es sostenible, responsable, equilibrado… Tienen que disfrazar lo que realmente hacen.

Nosotros queremos un debate abierto, transparente y honesto sobre el modelo de turismo y el modelo de ciudad. Creemos que estamos ayudando a fomentarlo y poniendo sobre la mesa temas que preocupan a la mayoría aunque haya quien quisiera que pasaran de puntillas.

Somos cada vez más y estamos tejiendo una red a nivel de ciudad.

¿Han logrado sentarse con autoridades forales o municipales para expresar sus reivindicaciones o no buscan ese encuentro?

Nuestros primer objetivo es crear un debate abierto y acumular fuerzas en favor de otro modelo de ciudad. Creemos que esa es la manera de influir en las políticas públicas.

Hay un grave problema de transparencia y de participación. Nos informan y nos dejan hablar en temas menores y anecdóticos mientras nos tienen a ciegas en las grandes apuestas de la ciudad. La rigen con una estrategia de hechos consumados y después se dedican a gestionar como buenamente pueden las críticas y el debate.

La pasada semana se manifestaron ustedes en Amara…

Han abierto un nuevo hotel en el barrio  en un edificio que era de propiedad pública hasta hace poco. Se ha presentado como un hotel enfocado a la comunidad LGTBIQ+. Un grupo de vecinos del barrio y la asamblea Transbollomarika de Donostia se pusieron en contacto con Bizilagunekin. En la concentración participamos la plataforma Harro, la asociación de vecinos Parte Zaharrean Bizi, la plataforma Heriz y Bizilagunekin.

https://www.donostitik.com/el-decrecimiento-turistico-es-el-rumbo-mas-sensato-que-se-puede-plantear-en-donostia/