Tenemos la oportunidad de solucionar el problema de los pisos turísticos

  • Según la Resolución del Tribunal Supremo del 21 de enero sobre la Ordenanza de Vivienda Turística, queda definitivamente suspendida la normativa aprobada en 2018.
  • Esta decisión obedece a una sucesión de errores y comportamientos equivocados del Ayuntamiento de Donostia.
  • Sin embargo, queremos destacar que la resolución abre una puerta para dar solución al problema que tenemos en Donostia con los pisos turísticos.

Para entender de dónde viene esta última resolución, conviene recordar algunos hechos desde 2017. En pocos meses el número de pisos turísticos que se ofrecían en la ciudad se disparó. El tema era fuente evidente de preocupación en la ciudad, como otras consecuencias de la turistificación en general. Durante la primavera y el verano el debate social fue muy vivo en Donostia: entre amigos y familias, en las secciones de opinión de los periódicos, en las manifestaciones y movilizaciones de la calle…

Mientras tanto, en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) sólo se permitía el alquiler turístico en las primeras plantas de los edificios de viviendas. Pero, al mismo tiempo, cientos de viviendas turísticas estaban siendo registradas en el registro que puso en marcha el Gobierno Vasco. Así, las instituciones públicas tenían identificados muchos de los pisos que desarrollaban una actividad económica fuera de la legalidad.

Ante ello, la primera respuesta del Ayuntamiento fue negar el problema; como hacen con todas las consecuencias que genera la actividad turística en la ciudad. Pero cambiaron de actitud por la preocupación y la protesta ciudadana: en pleno verano, se tramitó de forma unilateral y sin debate la ordenanza municipal reguladora de los alquileres turísticos el mismo mes de agosto de 2017. Se aprobó definitivamente en marzo de 2018. Sin embargo, a partir de ahí hubo meses en los que no se penalizaron los pisos ilegales y se ofrecieron a los dueños todas las facilidades para entrar en la nueva normativa. Al fin y al cabo la ordenanza que acaba de derogarse ha sido un instrumento para legalizar los pisos turísticos ilegales.

El proceso de creación de la ordenanza y la falta de acierto jurídico que ha puesto de manifiesto la última sentencia no han sido las únicas carencias asociadas a este instrumento. Nos han querido vender la ordenanza como progresista. Han querido subrayar la zonificación de la ciudad como principal virtud de la normativa. En nuestra opinión, es una medida tomada en la dirección equivocada, que no debe repetirse. Por un lado, porque entendemos eso que llaman descentralización como un instrumento para la ampliación del problema. El mayor número de hoteles y pisos turísticos se localizan en las zonas de la ciudad que generan mayor atracción turística (Parte Vieja, playas, Centro). Facilitar los alquileres turísticos en otros barrios y zonas supone aumentar y ampliar el problema y no resta presión turística a los barrios ya desbordados por el mismo. Toda la ciudad sufre los múltiples daños de la turistificación y hay que poner coto a este proceso en toda la ciudad.

En la ordenanza el Ayuntamiento se encomendaba la tarea de identificar y cerrar los pisos que estaban fuera de la normativa. Creemos que era una función establecida en la buena dirección. Pero los recursos destinados a esta tarea, sin embargo, no han sido suficientes en absoluto. Sólo gracias a la aportación de vecinas y vecinos ha sido posible paralizar varias actividades ilegales.

Al fin y al cabo, a través de la ordenanza de pisos turísticos que ha estado vigente de 2018 a 2021, el Ayuntamiento ha apoyado en todo momento el uso de las viviendas como negocio. Se ha puesto el derecho a la especulación y a hacer negocios por encima del derecho a la vivienda. Y no es cosa de broma en la ciudad donde vivimos una notable emergencia habitacional. Aunque los investigadores que han analizado el caso de Donostia han demostrado[1] que la oferta de pisos turísticos provoca un incremento en los precios del alquiler.

En todo este triste recorrido no se ha admitido ningún debate. No se hizo caso a las alegaciones que la Asociación Parte Zaharrean Bizi y la plataforma Stop Desahucios realizaron en el proceso de creación de la ordenanza. No se ha ofrecido la posibilidad de tener en cuenta las opiniones y vivencias de las y los donostiarras. Todo lo han hecho de forma unilateral, urgente y a escondidas, porque saben bien que hay debate y que las personas que piensan que la turistificación de la ciudad ha llegado demasiado lejos no son pocas.

Ojalá lo ocurrido hasta ahora sirva para evitar errores y tomar mejores decisiones. Queremos dirigir unos mensajes, para empezar, al Ayuntamiento:

Ahora tenemos una oportunidad. Han manifestado públicamente su intención de reproducir la normativa de la ordenanza anulada en el Plan General. No tiene por qué ser así. Creemos que hay que establecer una normativa que sirva para limitar y reducir los pisos turísticos. Hay que establecer un marco que abra la puerta para llevar esta práctica a la desaparición.

En este tema (y en todos los relacionados con la turistificación) nos parece imprescindible un cambio de actitud. Si no se actúa con transparencia y se ofrecen posibilidades de participación en los procesos de toma de decisiones, no hay garantías de que se responda al interés general de la ciudadanía. Los intereses de unos pocos pueden condicionar la vida de nuestra ciudad y de sus vecinas y vecinos.

La interrupción del turismo y las debilidades que la emergencia sanitaria ha puesto de manifiesto son una oportunidad para repensar y readecuar el modelo de ciudad. Es hora de un cambio de rumbo. El rumbo hacia el decrecimiento turístico se nos presenta más necesario que nunca para responder a los retos que nos plantea el futuro.

Por otro lado, también queremos transmitir algunos mensajes a las y los donostiarras:

Alquilar viviendas como pisos turísticos supone encarecer el alquiler de quienes necesitan viviendas para vivir; provoca la turistificación de la ciudad, la expulsión de las y los donostiarras de la ciudad y el desmantelamiento de las relaciones comunitarias. No aceptemos esta práctica. No legitimemos si alguien de nuestro entorno toma ese camino. Donostia no está en venta.

Organicémonos con nuestras vecinas y vecinos. Cerremos las puertas a la implantación de pisos turísticos en nuestros edificios. En cada uno de los portales, si así lo desea la mayoría de los propietarios, se puede prohibir por ley la instalación de pisos turísticos en el edificio. Habla en la comunidad de vecinos, infórmate de las normas y de cómo tomar estas decisiones y démos el paso.

Afrontemos la emergencia de la vivienda. El de los pisos turísticos no es más que una pequeña rama de un problema mucho más amplio. La problemática de la vivienda es muy variada: las personas sin hogar, alquileres caros, desahucios, fondos buitre, expulsados de Donostia… Pero hay un montón de personas y grupos organizados para responder a estos temas: asociaciones de vecinos, Stop Deshaucios, el Sindicato de Inquilinas, Saretxe, los afectados por Azora, Alokairu, la oficina de Okupación, Unámonos y empujemos juntos hasta conseguir que se respete el derecho a la vivienda en Donostia.


[1] Aitziber Etxezarreta-Etxarri, Julen Izagirre-Olaizola, Jon Morandeira-Arca & Imanol Mozo Carollo (2020) Urban touristification in Spanish cities: consequences for the rental-housing sector in San Sebastian, Economic Research-Ekonomska Istraživanja, 33:1, 1294-1310, DOI: 10.1080/1331677X.2020.1755878

PETICIÓN DE QUE EL NUEVO PLAN DE TURISMO DE DONOSTIA SE CREE MEDIANTE UN PROCESO REALMENTE PARTICIPATIVO

El Ayuntamiento de San Sebastián está llevando a cabo en estos momentos el proceso de actualización del Plan Director de Turismo 2017-2021. El Plan Director de Turismo define la estrategia turística que seguirá la ciudad a medio plazo, fijando el rumbo para la actividad turística. De esta forma, la reforma del plan en marcha reordenará el modelo turístico de la ciudad y el camino que se seguirá.

La propuesta de actualización del Plan recoge que la emergencia sanitaria provocada por la Covid19 ha tenido un impacto directo en la economía de la ciudad y ha golpeado especialmente la dinámica del sector turístico. Según el documento, el parón general ha provocado un enorme descenso de viajeros, pernoctaciones, plazas ofertadas y empleo.

Según la propuesta de actualización del plan, el turismo tiene un carácter sistémico y transversal. Por lo tanto, se puede concluir que el impacto del turismo en el modelo de ciudad y en la vida de los donostiarras también lo es. El crecimiento desmesurado experimentado por el sector en la última década ha hecho que el modelo económico de la ciudad se haya orientado hacia el monocultivo turístico y Donostia se haya convertido en una ciudad dependiente de la actividad turística. El estallido de la crisis ha puesto de manifiesto que el actual modelo turístico, que busca una rentabilidad a corto plazo, tiene enormes grietas.

Aunque en estos tiempos de incertidumbre se han hecho patentes todas las debilidades del actual modelo turístico, la propuesta de actualización del plan busca, una vez más, fomentar el crecimiento. La ciudad se concibe como un producto para adaptarse a las nuevas necesidades del mercado, proponiendo medidas para ganar en competitividad y atractivo, y dedicando recursos públicos al sostenimiento de un modelo económico que no busca el bien común.

En este contexto, se olvidan o se tapan las consecuencias negativas que aparecen en relación con el turismo y la reflexión sobre las mismas. Una vez más, se actúa en pro de un negocio privado que alimenta desigualdades y obvia todo lo que destruye en el camino.  No se recoge ninguna mención a los daños que el turismo genera en las condiciones de trabajo, en la igualdad, en el mercado de la vivienda, en el medio ambiente, en la lengua, y en otros aspectos, así como las medidas para combatirlos.

La propuesta de renovación del plan señala que busca definir los criterios fundamentales para revisar la actual estrategia de la ciudad. Para ello, informa de un proceso “participativo”. En este proceso se prevé la participación de personas clave de la cadena de valor del turismo donostiarra, agentes públicos y privados interesados u operadores turísticos de relevancia. Sin embargo, sorprende que no se recoja ni una sola mención a las y los vecinos de la ciudad y las múltiples asociaciones socioculturales de la ciudad que alimentan las relaciones entre estos. Se prevé la participación de los agentes que obtienen un beneficio económico del turismo y no se permite que los afectados por la actividad turística puedan dar su opinión y aportación. Así pues, dicho proceso, lejos de ser “participativo”, evidencia una vez más el autoritarismo político de una gestión municipal que responde solamente a las necesidades de los inversores del mercado turístico.

La plataforma BiziLagunEkin de donostiarras por el decrecimiento turístico considera que el plan definitivo que determina el modelo turístico de la ciudad debe ser creado entre todas las donostiarras. De hecho, la experiencia nos ha demostrado que el modelo turístico de la ciudad tiene una influencia vital en la vida de la ciudad y de sus habitantes. Además, la búsqueda del beneficio de todos los donostiarras debe ser el objetivo central de este plan, no el de seguir alimentando un mercado voraz que precariza día tras día la vida en la ciudad.

Para ello, pedimos al Gobierno Municipal de Donostia/San Sebastián y a los responsables del departamento de turismo que el nuevo plan director de turismo que define el modelo turístico de la ciudad se base en un proceso de participación real; que se garantice la participación de la ciudadanía y de los agentes sociales (asociaciones vecinales, grupos socioculturales y ecologistas, plataformas ciudadanas, etc.) en un debate abierto, amplio y rico que aborde desde su raíz los temas que nos afectan a todos.

PLAN DE GESTIÓN SOSTENIBLE DE LA ISLA DE SANTA CLARA

Petición de BiziLagunEkin, Eguzki, Haritzalde y Parkea Bizirik al Ayuntamiento de Donostia:

Las obras del faro de la isla de Santa Clara están a punto de finalizar y se espera que la obra de Cristina Iglesias quede abierta al público a partir de la primavera de 2021. Desde que se anunció el proyecto hemos sido muchas las asociaciones, agentes y particulares que hemos mostrado dudas sobre las consecuencias que dicho proyecto podría acarrear. Tal y como se ha señalado en más de una ocasión, esta iniciativa, tendrá repercusiones en el medio ambiente, en el patrimonio, en las finanzas públicas, en el proceso de turistificación de la ciudad y en la privatización del espacio urbano. Sin embargo, haciendo oídos sordos a las sugerencias de mejora realizadas por diversos colectivos, el Gobierno municipal de Donostia ha defendido con vehemencia la ejecución integral del proyecto. La hoja de ruta marcada al principio no ha variado ni un ápice tras el estallido de la crisis sanitaria y económica que actualmente vivimos como consecuencia de la pandemia provocada por la COVID-19. Es más, el Gobierno municipal de Donostia aprobó el 3 de noviembre de 2020 la segunda modificación del contrato de obras del faro de Santa Clara, acordando encarecer un 11% el coste de las mismas, precisamente en un contexto de crisis que no ha hecho más que acrecentar las necesidades sociales.

Preocupados por los efectos colaterales que la intervención artística que se está llevando a cabo en el faro de Santa Clara pueda generar en la isla y en la ciudad en general, las asociaciones y agentes firmantes del presente escrito queremos compartir la siguiente reflexión:

La isla de Santa Clara es un elemento vertebrador que articula la identidad colectiva de Donostia. No obstante, esta joya de extraordinario valor natural es tan rica como frágil. En consecuencia, el aumento de la presión antrópica que soporta la zona puede resultar totalmente perniciosa para su subsistencia. Nuestra preocupación se fundamenta en gran medida, en el potencial devastador que un previsible incremento de visitantes podría ocasionar en la isla.

Aunque entre los firmantes cada uno tiene su opinión y su posición sobre la remodelación del faro, no pretendemos poner en tela de juicio el valor artístico de este proyecto. Sin embargo, consideramos que, si el proyecto no se lleva a cabo junto con medidas para proteger y garantizar los valores del espacio y su entorno, causará daños irreparables. De hecho, tenemos presente lo que está sucediendo en Gaztelugatxe, que desde su aparición en la serie «juego de Tronos» se ha convertido en mero escaparate turístico. Este ejemplo cercano nos muestra que la proliferación desmesurada de visitantes puede provocar una progresiva pérdida de valores naturales, así como de rasgos paisajísticos característicos.

En Donostia, todavía estamos a tiempo de tomar las medidas necesarias para evitar impactos sociales y medioambientales irreparables. Para ello es imprescindible prever, analizar y gestionar los posibles efectos del proyecto. Somos conscientes de que los impulsores de la iniciativa comparten también muchas de estas preocupaciones, habiendo puesto en marcha un equipo técnico de trabajo para la definición de las bases para la gestión de la isla.

Ante este escenario, consideramos fundamental para la protección eficaz del espacio la elaboración de un plan de uso y gestión de la isla que regule las actividades que se puedan desarrollar, así como sus características. Del mismo modo, se solicita que el plan respete las siguientes condiciones mínimas:

  1. El desarrollo del punto aprobado por el Pleno de Donostia el 23 de julio de 2020 en la moción sobre el aforo de la isla de Santa Clara. Es decir, que, elaborando un plan específico de aforo, se fijen los transportes de acceso a Santa Clara y el número máximo de personas que pueden entrar en la isla según los criterios más limitativos. En concreto, este es el punto aprobado por el pleno:

Donostiako Udalbatzak hertsatuki eskatzen dio Udal Gobernuari osatu eta jarri dezala herritarren eskura Santa Klara uharteko edukierari buruzko berariazko plan bat. Plan honek, halaber, COVID-19 birusaren testuinguruaz haragoko beharrei erantzun beharko die eta besteak beste bisitari kopuruak ingurumenean izan ditzakeen eraginak aintzat hartu beharko ditu.

  1. Que la temporada de apertura al público y periodo de visitas a la isla, siga siendo de 4 meses al año, tal y como se estipula actualmente, de acuerdo al bando municipal de 2003 correspondiente a la isla.
  2. Que, asumiendo el nuevo rol del faro como principal elemento de atracción de la isla, este sólo se abra 4 días a la semana para los visitantes, y siempre con respecto a la temporada de apertura de la propia isla. Con ello se garantizaría el mantenimiento de la función de espacio de ocio y esparcimiento que actualmente cumple la isla, aunque sea durante 3 días a la semana.
  3. Que las actividades permitidas sean de carácter público y orientadas al beneficio de las y los Donostiarras (promoviendo especialmente aquellas que tengan un interés pedagógico relacionado con la educación ambiental), rechazando a su vez, aquellas destinadas a incidir en el marketing urbano y el crecimiento turístico.
  4. Encomendar la gestión del faro y el control de los accesos a un organismo público (Fundación Cristina Enea), obviando todo interés subordinado a las lógicas monetaristas.
  5. La renuncia a la construcción de nuevas infraestructuras adicionales en la isla de Santa Clara.

Por tanto, la intervención en el faro de Santa Clara puede ser una oportunidad única para plantear un proyecto abierto y participativo, surgido del consenso entre el ayuntamiento, técnicos y expertos, y los agentes sociales, que sirva, además, como muestra del compromiso de Donostia con la sostenibilidad. La isla de Santa Clara no puede entenderse como un recurso turístico estratégico, sino como un biotopo protegido que hay que preservar para las generaciones futuras. Por ello, las asociaciones y agentes firmantes de este escrito, instamos directamente tanto al Gobierno municipal como al equipo técnico que trabaja en el proyecto artístico del faro de Santa Clara a que activen todos los recursos disponibles para garantizar la protección de la isla, haciendo suyas las propuestas aquí expuestas.

BIZILAGUNEKIN PLATAFORMA – EGUZKI – HARITZALDE NATURZALEEN ELKARTEA – PARKEA BIZIRIK KULUNBERA

CONCENTRACIÓN EN EL FESTIVAL DE CINE EN LA PRESENTACIÓN DE LA PELÍCULA DE WOODY ALLEN:

¡No somos figurantes en nuestra ciudad!

Una persona que ha hecho una carrera importante en el mundo del cine no nos fascinará hasta la ceguera. Tenemos la plena determinación de ser los protagonistas principales de nuestras vidas. No aceptamos lo que están haciendo con nuestra ciudad. Juntos enfrentaremos a los que quieren usar la ciudad como negocio .

San Sebastián vive un rápido y agresivo proceso de turistificación por parte de las autoridades públicas. Detrás del deseo de atraer turistas e inversores a la ciudad están aquellos que obtienen enormes beneficios económicos a través de este proceso. Mientras tanto, la mayoría de la población tiene cada vez más dificultades para vivir en San Sebastián: el precio de la vivienda, la precariedad del mercado laboral, la subida de los precios al consumidor…

La marca-ciudad y la mercantilización cultural responden a objetivos comerciales particulares en esta ciudad. A todos los que vienen a favorecer este objetivo se les pone la alfombra roja, incluso si se favorece pasar por encima de las condiciones de vida de las y los donostiarras.

Pedimos:

Transparencia absoluta sobre los tratos con Woody Allen y Mediapro y todos los servicios y apoyo brindados por las instituciones públicas al proyecto cinematográfico. Esto se parece demasiado a un macro-anuncio de encargo.

No utilizar la película para caracterizar a San Sebastián como parque temático y promover la actividad turística. Es el momento de direccionar la ciudad hacia el decrecimiento turístico. Donostia no es un decorado y las y los donostiarras no somos figurantes.

BiziLagunEkin plataforma de donostiarras por el decrecimiento turístico

Ernai organización juvenil

STOP HOTELES. DETENER LA TURISTIFICACIÓN.

Ante la situación actual, BiziLagunekin, la plataforma de donostiarras por el decrecimiento turístico, quiere plantear diferentes temas a través de acciones reivindicativas.

EN PRIMER LUGAR, queremos denunciar que en Donostia se ha dado una proliferación desproporcionada de hoteles en los últimos años. En los últimos cinco años se han aprobado y/o ampliado licencias de más de 35 hoteles en la ciudad. Llama especialmente la atención la larga lista de los autorizados en el Centro de la ciudad y la continuidad por esta vía en los barrios más turistificados como la Parte Vieja, Gros. Cabe destacar el papel que están jugando el Obispado de Gipuzkoa y otras congregaciones religiosas. Especulan con sus propiedades y actúan como poderosas fuerzas a favor de la turistificación de la ciudad.

EN SEGUNDO LUGAR, la conmoción social provocada por la emergencia del COVID-19 ha hecho aflorar la necesidad de reflexionar y dar cambios, entre otros, sobre el modelo de ciudad de Donostia. Ahora es el momento de corregir la dirección equivocada.

  • Hay que dejar de dar permisos para construir nuevos hoteles, destinar las construcciones de hoteles en obras a otros usos y reducir el número de camas que se ofrecen en la ciudad a medida que cierren algunos de estos negocios, a largo plazo.
  • Vivimos una emergencia habitacional. La crisis económica que llega puede dejar a miles de donostiarras en la imposibilidad de pagar alquileres e hipotecas infladas por la especulación. Además, la expulsión de los ciudadanos necesitados de casa de su ciudad es constante. Es el momento de traer el tema a primera línea y tomar medidas valientes para dar la vuelta al problema de una vez por todas.
  • Basar la economía de la ciudad en la actividad turística no es razonable. Esta actividad, tan condicionada por la movilidad internacional y los factores externos, es de escaso valor añadido. Hay que evitar el monocultivo turístico reforzando otras actividades económicas.
  • Ahora se abre la posibilidad de fortalecer sectores vinculados a las necesidades locales capaces de romper con la dependencia turística y generar empleo de calidad. En este contexto será imprescindible invertir en formación para reubicar a los trabajadores en áreas alternativas. Si no se toma esta vía de decrecimiento turístico, el número de despidos no hará más que crecer.
  • Es el momento de abrir el debate. Hay que desterrar la idea de que la única dirección posible en cuanto al modelo turístico es el crecimiento continuo y encauzar un debate social en el que todos podamos participar y decidir sobre esta actividad que tanto influye en la vida de todos los donostiarras.

EN TERCER LUGAR, queremos hacer un llamamiento a los donostiarras: para que los que vivimos en esta ciudad podamos vivir en ella de la mejor manera posible, hay mucho en juego en estos tiempos que vivimos. Lo que vemos como problemas y obstáculos de cada uno, a menudo son consecuencia de problemas colectivos. Por ello, la única vía de respuesta es la colaboración mutua. Hablemos de lo que está ocurriendo en Donostia, busquemos las soluciones que necesitamos los donostiarras y actuemos conjuntamente en contra de la turistificación y a favor del decrecimiento turístico.

https://www.naiz.eus/eu/actualidad/noticia/20200901/donostiak-pairatzen-duen-turistifikazioa-salatu-du-bizilagunekin-ekimenak

https://irutxulo.hitza.eus/2020/09/01/donostiaren-turistifikazioa-salatzeko-aldarrikapen-ekintza-egin-du-bizilagunekin-plataformak

https://www.donostitik.com/bizilagunekin-denuncia-la-desproporcionada-proliferacion-de-hoteles-en-donostia/

“El modelo económico de Donostia es muy dependiente del turismo. Rescatar lo que nos hunde no es una buena opción”

Entrevista con Nerea Arregi y Asier Basurto de BiziLagunEkin

La plataforma crítica con el modelo económico de la ciudad ve en esta crisis una oportunidad para tomar nuevos rumbos. «El coronavirus nos ha reflejado muy vulnerables ante el espejo», afirman sus representantes.

BiziLagunEkin, la plataforma crítica con el modelo turístico de Donostia, ve una oportunidad en esta crisis provocada por la Covid-19 para que instituciones y habitantes se replanteen la opción de lo que considera un “monocultivo turístico”. En esta entrevista dos de sus representantes, Nerea Arregi y Asier Basurto, hablan sobre el papel del Obispado en este asunto, los pisos turísticos, el precio de la vivienda, las terrazas hosteleras…

BiziLagunEkin quiere que el postconfinamiento sea ‘aprovechado’ para replantearnos las bondades del turismo. Sin embargo, la dependencia laboral de la hostelería de tantos donostiarras, por ejemplo, daría al traste con el futuro de miles de personas si no se reactiva. ¿No sería el momento más bien de arrimar el hombro?

Nuestra manera de arrimar el hombro es aportar en la reflexión y el debate sobre el modelo de ciudad que tenemos y hacia dónde nos convendría llevarlo. Nos parece que no cambiar de rumbo en esta situación es lo que nos supondría un futuro oscuro. La crisis del coronavirus nos ha reflejado muy vulnerables ante el espejo. Y ha mostrado que el modelo económico de Donostia es demasiado dependiente de la actividad turística. Rescatar lo que nos hunde no es una buena opción. El presupuesto público debe conducirse a crear alternativas laborales para impulsar un proceso de decrecimiento turístico y un modelo económico más diversificado, con el menor daño posible para las personas que hoy en día trabajan en dicho sector.

En este momento hay hoteles en construcción, en reforma o a punto de abrirse en Donostia. Incluso del Obispado. Desde Hoteles de Gipuzkoa dicen que las reservas de este verano se han quedado en el 30%. ¿Puede ser el final de la expansión hotelera llegada así, de forma natural?

Los últimos 5 años se han concedido más de 35 licencias de hotel en Donostia. Se ha atraído a cadenas hoteleras e inversores concediéndoles todas las facilidades.

Respecto al Obispado, por lo que nos consta son tres los proyectos que tiene en marcha: el edificio del Paseo Colón, el edificio enfrente de Correos en la calle Urdaneta-trasera del Buen Pastor y la Parroquia de la Sagrada Familia en Amara Berri. Están destinados a ser apartahoteles y hoteles. Podemos decir que el Obispado es un agente más que busca el negocio mediante hoteles con parcelas y edificios.

No nos parece que la cantidad de hoteles que tiene que haber en la ciudad deba regularse solamente por las leyes del mercado. Donostia es una ciudad de dimensiones reducidas donde hay un grave problema de vivienda y estamos avanzando hacia el monocultivo turístico.

Desde algunos barrios se mostraron contrarios a las facilidades para expandir las terrazas hosteleras tras el confinamiento. Desde las instituciones se mostraron a favor más que nunca de arrimar el hombro para defender el sector. ¿Van a ser siempre incompatibles estas posturas?

No son incompatibles en ningún momento. Los bares y restaurantes son parte de la vida cotidiana de los donostiarras. Deben poder ejercer su trabajo y ojalá todo el mundo pueda disfrutar de los mismos. Ojalá también que los trabajadores tengan condiciones dignas, los precios sean adecuados a parámetros locales y estos establecimientos no estén controlados por cuatro grupos inversores que acumulen poder hasta dictar políticas municipales.

Por otro lado el espacio público es vital para la vida comunitaria y para los cuidados que tan necesarios y fundamentales se nos han mostrado en tiempos de confinamiento. No podemos dejar que el 100% del espacio de las plazas y calles lo ocupen las terrazas.

La UPV-EHU demuestra en un estudio que ustedes han hecho público que el precio del alquiler sube un 7% en las ciudades donde operan plataformas como AirBNB. ¿Qué papel debería tener este tipo de estudios en el debate sobre el turismo en la ciudad?

A nosotros nos parece importantísimo conocer con datos y criterios científicos las consecuencias económicas, sociales, medioambientales y culturales que tiene la turistificación de la ciudad. Es fundamental para que el modelo de turismo llegue a ser adecuado que tengamos información neutral.

Según estos resultados, el alquiler de una vivienda utilizada como residencia es de media unos 74 euros más cara al mes en Donostia debido a la presencia de los pisos turísticos. Es una cantidad significativa que puede contribuir a ahogar a muchas familias y hacer que abandonen sus casas y barrios. Es un elemento más que hace que el alquiler residencial en Donostia sea una opción poco viable para muchas personas. Y hay que tener en cuenta que ese efecto se le suma a una situación gravísima de crisis residencial que se da en la ciudad desde hace décadas y la turistificación sigue agravándola.

Entonces, ¿ustedes no dan por resuelto el debate en torno a los pisos turísticos en Donostia?

Nada más lejos de la realidad. Nos encontramos en medio de una pandemia mundial, a las puertas de una crisis económica que apretará las condiciones de vida de mucha gente, con un problema de la vivienda cronificado en la ciudad y sin una regulación de alquiler vacacional actualizada en vigor. Ahora es el momento de dar un paso adelante.

Cuando nos ha asaltado la crisis sanitaria y económica provocada por el Covid-19, muchos propietarios de viviendas han huido del alquiler vacacional para ofrecer sus pisos como viviendas de alquiler (más de 27.000 en el estado español). Esto demuestra que nada volverá a ser igual.

En agosto de 2017 se aprobó la ordenanza para regular los pisos turísticos. Se legalizaron decenas de pisos que no cumplían la normativa anterior y deberían haber sido clausurados. El equipo designado para inspeccionar pisos nunca contó con los medios humanos y materiales necesarios para esta ingente tarea. En enero de 2020 el TSJPV dejó sin validez la ordenanza del Ayuntamiento de Donostia debido a que no se tramitó el correspondiente cambio del PGOU.

Es el momento de una  nueva regulación del alquiler vacacional que nos lleve, desde la gestión de lo existente, paso a paso, a erradicar esta práctica.

¿Cuál debería ser la postura de las instituciones llegado este punto exacto en que estamos?, ¿qué les piden?

Teniendo en cuenta que las recetas hasta ahora puestas sobre la mesa pretenden restablecer la “normalidad” anterior, desde la plataforma BiziLagunEkin tenemos claro que ahora es el momento para dar pasos hacia el decrecimiento turístico.

Hay que hacer frente a la privatización del espacio urbano y dar prioridad a la vida comunitaria, poner en el centro la vida de barrio y las redes de proximidad, impulsar un modelo económico basado en la promoción de otros sectores, erradicar las condiciones de trabajo precarias del sector turístico, redirigir los recursos públicos hacia las necesidades socioeconómicas básicas de la población, repensar desde una perspectiva local el modelo de eventos masivos dirigidos a atraer visitantes, poner límite al uso turístico de las viviendas y promover su uso como hogares de alquiler, dejar de dar licencias para nuevos hoteles y detener el crecimiento de la oferta hotelera, abandonar un modelo de movilidad basado en las macro-infraestructuras y el uso del coche, detener la turistificación de los entornos de valor ecológico como la isla Santa Clara, y, sobre todo, dejar de tomar decisiones de forma unilateral y garantizar a las donostiarras la opción de debatir y decidir el modelo turístico de la ciudad.

Un estudio publicado por investigadores de la UPV/EHU evidencia la relación entre la proliferación de pisos turísticos y la subida del precio del alquiler en Donostia

La publicación científica Economic Research-Ekonomska Istraživanja publicó en abril de 2020 el resultado del estudio[i] elaborado por un grupo de investigación de la Facultad de Economía y Empresa formado por especialistas de diversos ámbitos (economía, sociología, vivienda, matemática,…). Son Aitziber Etxezarreta Etxarri, Julen Izagirre Olaizola, Jon Morandeira Arca e Imanol Mozo Carollo. 

Se han basado en el análisis de datos empíricos referentes al alquiler vacacional y el mercado del alquiler en Donostia. Elaboraron un modelo económico que establece una correlación clara entre la presencia de Airbnb en Donostia y la subida del precio del alquiler residencial en la ciudad. 

La falsa economía colaborativa de Airbnb

La presencia de Airbnb y su impacto sobre el mercado de la vivienda es un fenómeno estudiado en ciudades de todo el mundo. En base al presente estudio y a otros realizados en otros destinos turísticos, el artículo analiza críticamente las características de la plataforma Airbnb y su adecuación a la categoría de la economía colaborativa. Lejos de suponer una ganancia adicional y esporádica que permita a los residentes seguir viviendo en sus casas, o de movilizar recursos inutilizados (una habitación que sobra o una casa que no se habita), muchos propietarios abandonan el alquiler común para ofertar sus viviendas en el mercado turístico. Como consecuencia, hay cada vez menos vivienda disponible en alquiler y suben los precios. 

“En la práctica, los anfitriones profesionales y los inversores tienen cada vez más representación en la plataforma Airbnb y no cumplen con este principio básico de la economía colaborativa (Gil & Sequera, 2018). Se trata de agentes (inmobiliarias, empresas especializadas y grandes y pequeños propietarios) que retiran viviendas del mercado residencial para ponerlas en Airbnb y ofrecerlas en alquileres de vacaciones a corto plazo durante todo el año.»[ii]

En el caso de la ciudad de Donostia, la presencia de alojamientos ofertados a través de Airbnb es muy elevada, y en 2017 casi alcanzaba la oferta hotelera regular de la ciudad. En cuanto a las características de la vivienda turística, los datos corroboran la existencia de un mercado extractivista y monopolizado tras el concepto de “economía colaborativa”. 

«En cuanto a la concentración de la oferta, que ya se ha analizado en profundidad anteriormente en este documento, los 10 principales anfitriones según número de propiedades anunciadas en Airbnb en San Sebastián representaban 328 (22%) del total de 1472 pisos o habitaciones anunciadas en la plataforma a finales de 2018. Los tres anunciantes principales tenían por sí solos el 12% del total de las ofertas (Inside Airbnb,2019). Los 10 principales anunciantes de Airbnb en 2017 (1,1% de los anunciantes) ofrecieron 2.335 plazas de alojamiento (31% del total) (Montera34.2017).[iii]

Metodología y características del estudio:

El estudio tiene como objetivo determinar, mediante modelos económicos, la relación de la presencia de Airbnb en los barrios de Donostia y la subida del precio del alquiler residencial.  

“En resumen, nuestra hipótesis es que la aparición del mercado de alquiler temporal opera, tanto por un aumento de la demanda de viviendas, debido a la oportunidad de ingresos que ofrecen estas nuevas plataformas, como por una disminución de la oferta de unidades de alquiler que figuran en la lista de alquileres a largo plazo. Ambos cambios contribuirían al aumento de los precios de alquiler de las unidades a largo plazo.»[iv]

La mayor o menor intensidad de Airbnb en un barrio la basan en el número de reseñas elaboradas por los clientes de las viviendas turísticas, dividido por el número total de viviendas existentes en aquel barrio. Se utilizan datos correspondientes al periodo 2013-2018, utilizando fuentes del Gobierno Vasco, Idealista Inc., EUSTAT y Fomento San Sebastián.

RESULTADOS: La presencia de Airbnb sube el precio del alquiler

A mayor presencia de Airbnb, mayor precio de las viviendas de alquiler. Cuanto más sube la cantidad de pisos de Airbnb, más sube el alquiler.

“El estudio empírico realizado en el presente documento refleja que un aumento de una desviación estándar en la intensidad de las Airbnb se asocia con un aumento del 7,3% en los precios de los alquileres, lo que equivale a un aumento de 74 euros de promedio para un alquiler mensual medio de 1013 euros. Este efecto es mayor que el medido empíricamente en otros contextos (como Boston, Reino Unido, etc.), pero no tan grande como en otros destinos costeros españoles (como en la costa de sol y playa andaluza). Nuestros resultados sustentan la hipótesis de que el efecto de Airbnb en los alquileres residenciales es global pero variable, y depende del tamaño de la oferta de alquiler residencial.”[v]

Para finalizar, en el estudio se señala el posible efecto de expulsión que la turistificación de la ciudad podría provocar entre quienes la habitan hoy en día:

“Finalmente, como futura línea de investigación, debemos calcular el efecto combinado de todo el sector del alojamiento turístico (nuevos hoteles, Airbnb, otros servicios de alojamiento de corto periodo, etc.) en los alquileres de largo plazo, como medida de presión del crecimiento del turismo en el mercado inmobiliario. Un crecimiento de los precios de alquiler residencial podría mandar a los inquilinos tradicionales fuera del mercado e impulsar la inversión y, por lo tanto, los precios de compra de viviendas. Así, el efecto del turismo en el mercado residencial podría extenderse del mercado de alquiler a todo el mercado inmobiliario. Un proceso de estas características podría llegar a desplazar a habitantes tradicionales que no pudieran hacer frente a los precios de alquiler y compra de viviendas.[vi]

Ahora es el momento de acabar con el alquiler turístico en Donostia

Desde BiziLagunEkin, plataforma de donostiarras por el Decrecimiento Turístico, consideramos que la trayectoria respeto al tema de estos últimos años y las circunstancias actuales nos ofrecen una nueva oportunidad de resolver el problema de la manera más conveniente para las y los donostiarras. 

En agosto de 2017 se aprobó en pleno del Ayuntamiento una nueva ordenanza para regular los pisos turísticos. De esta manera se legalizaron decenas de pisos que no cumplían la normativa anterior y deberían haber sido clausurados.

El equipo designado para inspeccionar pisos y garantizar el cumplimiento de la nueva ordenanza, nunca contó con los medios humanos y materiales necesarios para esta ingente tarea. Aunque se dejaron sin licencia y se sancionaron algunos apartamentos, los pisos operando sin licencia seguían campando a sus anchas.

En enero de 2020 el TSJPV ha dejado sin validez la ordenanza del Ayuntamiento de Donostia, debido a que no se tramitó el correspondiente cambio del PGOU.

Cuando nos ha asaltado la crisis sanitaria y económica provocada por el COVID19, muchos propietarios de viviendas han huido del alquiler vacacional para ofrecer sus pisos como viviendas de alquiler (más de 27.000 en el estado español). Esto demuestra que nada volverá a ser igual.

Nos encontramos en medio de una pandemia mundial, a las puertas de una crisis económica que apretará las condiciones de vida de mucha gente, con un problema de la vivienda cronificado en la ciudad y sin una regulación de alquiler vacacional actualizada en vigor. Ahora es el momento de dar un paso adelante. Un paso en favor de la mayoría de donostiarras para ponerle freno a la especulación y al beneficio sin escrúpulos. Es el momento de una nueva regulación del alquiler vacacional que nos lleve, desde la gestión de lo existente, paso a paso a erradicar esa práctica.


[i] Aitziber Etxezarreta-Etxarri, Julen Izagirre-Olaizola, Jon Morandeira-Arca & Imanol Mozo Carollo (2020) Urban touristification in Spanish cities: consequences for the rental-housing sector in San Sebastian, Economic Research-Ekonomska Istraživanja, 33:1, 1294-1310 https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/1331677X.2020.1755878

[ii] In practice, professional hosts and investors have increasingly greater representation on the Airbnb platform and do not fulfil this basic principle of the sharing economy (Gil & Sequera,2018). These are agents (real estate, specialised companies and large and small homeowners) who remove housing from the residential market to put it on Airbnb and offer it for short-term holiday lets all year round

[iii] Regarding the concentration of offer, which was discussed in depth earlier in this paper, the 10 main hosts per number of advertised properties on Airbnb in San Sebastian accounted for 328 (22%) of the total 1472 flats or rooms advertised on the platform at the end of 2018. The three main advertisers alone held 12% of the total offers (Inside Airbnb, 2019). The 10 main Airbnb advertisers in 2017 (1.1% of the advertisers) offered 2335 lodging vacancies (31% of the total) (Montera34, 2017).

[iv] In summary, our hypothesis is that the emergence of the short-term rental market operates both through an increase in the demand for housing because of the income opportunity offered by these new platforms, and a decrease in the supply of rental units listed for long-term rental. Both changes would contribute to the increase of rental prices of long-term units.

[v] Specifically, the empirical study carried out in this paper reflects that a one standard deviation increase in Airbnb intensity is associated with an increase of 7.3% in rental prices, which corresponds for citywide average monthly asking rent of 1013 euros to increase 74 euros in average. This is a bigger effect than those measured empirically in other across-sea contexts, (such as Boston, UK, etc.), but not as big as in other Spanish coastal destinations (as in the Andalusian ‘sun-and-beach’ coast). Our results support the hypothesis that the effect of Airbnb on residential rentals is global but variable, and depends on the size of the residential rental offer.

[vi] Finally, as a future line of research, we should assess the combined effect that the whole tourist lodging sector (new hotels and hostels, Airbnb, other short-term rental services, etc.) has on the long-term rentals, as a measure of the pressure that the growth of tourism exerts on the real estate market. An increase in residential rental prices may push traditional renters out of the market and boost the investment and, consequently, prices in the housing market. Therefore, the effects of the tourist lodging sector would spread to, not only the long-term rental market, but to the whole real estate market. Such a process may also lead to the displacement of traditional residents who do not have the resources to face the increase in housing rental and purchase prices.

La reivindicación para proteger la isla de Santa Clara y su faro llega a las Juntas Generales de Gipuzkoa

La plataforma Bizilagunekin, la iniciativa Parkea Bizirik, la asociación Haritzalde y el catedrático de la UPV/EHU Santiago Sánchez Beitia han comparecido este jueves 25 de junio ante las Juntas Generales de Gipuzkoa para revindicar la necesidad de proteger la isla y el faro de Santa Clara. Los citados grupos han mostrado su preocupación en torno al proyecto artístico que afecta a la isla y su faro, exigiendo de igual manera, un compromiso firme en pro de la conservación y protección del lugar. 

Los oradores han denunciado los daños que podría generar la consecución del proyecto sobre el medioambiente, el patrimonio, el paisaje, el urbanismo, las finanzas públicas o la identidad del lugar entre otros. En primera instancia, han denunciado el riesgo de pérdida patrimonial que conlleva la ejecución de esta obra. A su vez, han expresado su preocupación por una posible aceleración del proceso de turistización que ya sufre la ciudad. De igual manera, han manifestado su preocupación por el riesgo de mercantilización y privatización del espacio urbano que acarrea este proyecto. También han advertido del peligro de deterioro paisajístico que traería consigo esta obra. A su entender, tanto las obras como el posterior aumento del número de visitantes y trayectos pueden ocasionar daños ecológicos irreparables ligados a la masificación y la contaminación. Por último, han querido destacar el grave perjuicio económico que supondrá la intervención artística sobre las cuentas públicas, avenido de un sobrecoste que no cesa de crecer.        

En plano propositivo, los grupos han pedido la paralización de las obras para la realización del proyecto artístico de Cristina Iglesias. Han exigido a las autoridades actuar con altura de miras, llamando a su responsabilidad respecto a la larga serie de daños que la obra infligiría sobre la isla y su faro. Además de la paralización inmediata de las obras, los intervinientes han demandado la implementación de mediadas urgente para revertir los daños causados sobre el patrimonio y la naturaleza de la isla. También han aprovechado la ocasión para exigir la implantación de un proceso participativo público y transparente para decidir el futuro de la isla. Igualmente, han pedido que se asegure el control público de la isla y sus dotaciones, con la finalidad de evitar su privatización.   

Además de lo precedente, han encomendado a las Juntas Generales a realizar cuantos pasos sean necesarios para que la isla sea catalogada como Zona de Especial Conservación a nivel comunitario. Junto a ello, han subrayado la necesidad de que se realice y cumpla un plan especial de uso y gestión que regule y organice el uso de la isla. Para finalizar, han insistido en la necesidad de replantear la intervención artística en su integralidad, proponiendo que en su lugar, se cree un centro de interpretación medioambiental y del patrimonio que cumpla una función netamente pedagógica orientada a educar a las futuras generaciones de Donostiarras.         

En su mensaje dirigido a las y los junteros, los grupos participantes no han querido pasar por alto su deseo de que el mismo también se difunda entre los representantes municipales de Donostia y la sociedad en general. Así, han invitado a las y los Donostiarras a que muestren su rechazo a este proyecto. Por último, han pedido a la sociedad a que se una a las diversas iniciativas que ponen en marcha para incrementar la fuerza conjunta en defensa de la tan apreciada isla de Santa Clara y su faro.