La red SET ante el COVID-19 y sus consecuencias

La red SET nace en 2018 de la voluntad de elevar una voz colectiva de resistencia frente al proceso de turistización que sufre el sur de Europa. Actualmente formada por 25 nodos de ciudades y regiones europeas, reivindica la necesidad de construir nuevos escenarios de economía y de vida.

En la actual emergencia ligada al Covid-19 urge un cambio de paradigma en nombre de los derechos sociales fundamentales y en apoyo a la población más vulnerable. Dirigimos por ello nuestra solidaridad a las personas que están pagando las consecuencias de un sistema económico que genera desigualdades que ahora se ven amplificadas. Esta pandemia pone en evidencia la necesidad de tejer fuertes sinergias y avanzar en reflexiones y propuestas concretas sobre el derecho a la vivienda y a la ciudad, a la salud y al medio ambiente, contra la precarización y la mercantilización de la vida y los lugares.

Llevamos tiempo denunciando los graves impactos de la actividad turística masiva en nuestras ciudades y barrios, de una industria extractiva que privatiza los beneficios y externaliza los costes, generando además enormes daños ambientales. La economía turística utiliza complejas y perversas cadenas: en un extremo encontramos grandes operadores (plataformas digitales, multinacionales, fondos de inversión, sociedades inmobiliarias, etc.) que se mueven por intereses especulativos y lógicas del beneficio, en el otro una gigantesca mole de fuerza de trabajo precarizada, explotada y sin garantías ni derechos. El incremento del turismo ha generado en ciudades y territorios una fuerte precarización del acceso a la vivienda. Incontables edificios han sido sustraídos del parque residencial y convertidos en pisos turísticos y hoteles. Los precios del alquiler y la vivienda han aumentado de manera desmesurada, provocando la expulsión de muchas vecinas y vecinos de sus barrios.

Hoy, en plena emergencia Covid-19, mientras las instituciones y los medios piden que nos quedemos en casa, las desigualdades se hacen aún más evidentes, dejando completamente al margen a quien no tiene casa. Expresamos por tanto nuestra solidaridad a las personas y familias desahuciadas, a quienes habitan en casas que no garantizan una vida digna, a las personas sin hogar. Por ello promovemos y apoyamos iniciativas que favorezcan la función social del patrimonio inmobiliario, tanto público como privado, destinando el alojamiento turístico (hoteles, hostales, pisos turísticos, etc.) a quien lo necesita.

Esta situación, además, visibiliza hasta qué punto la gentrificación y la turistización han mermado y debilitado las redes de apoyo mutuo de diversos barrios, instrumentos imprescindibles para hacer frente a esta emergencia y a sus derivadas. Agradecemos a las personas que, para garantizar servicios fundamentales, están exponiéndose a sí mismas y a las que las rodean al riesgo de contagio. A quien alimenta la solidaridad y la cooperación manteniendo vivas las relaciones comunitarias, así como a las trabajadoras y trabajadores del comercio de proximidad.

La difusión global del coronavirus, facilitada por una hipermovilidad sin precedentes, ha puesto aún más de relieve los límites y las desigualdades del sistema capitalista. Entre los efectos de este modelo de explotación depredadora, ahora podemos palpar el riesgo epidémico provocado por los desequilibrios ecológicos que se derivan de una relación abusiva entre la especie humana y el entorno que daña a ambos. Las restricciones de los últimos meses han producido una significativa reducción de la contaminación -debida en parte a la drástica disminución del tráfico aéreo y de cruceros-, pero se trata tan sólo de una mejora temporal a costa de un gran sufrimiento social. No responde a un cambio estructural necesario y perdurable en el tiempo. Todo ello nos dice que no podemos seguir alimentando la injusticia social y la emergencia climática, ni continuar con el consumo ilimitado de bienes, recursos y territorio.

Es tiempo de reformular la economía para que produzca servicios y bienes esenciales para toda la población, y no para unos pocos. Es tiempo de construir un sistema económico equilibrado y diversificado, centrado en el decrecimiento, compatible con la vida y con el planeta. Compartimos por ello la necesidad de elaborar propuestas desde abajo y exigimos a los gobiernos e instituciones que las integren en políticas a medio y largo plazo, articulando los diferentes niveles institucionales (internacional y local) con medidas estructurales a favor de las personas, no de las grandes empresas.

Egoeraren larritasunak agerian jarri du eredu ekonomiko berri bat garatzeko trantsizio sozio-ekologiko sakon baten beharra dagoela, zeina turismoak orain arte izan duen rol hegemonikoa ezbaian jarri eta zuzenduko duen, honako irizpide hauei jarraiki:

  • Zor publikoa areagotuko zukeen sektore turistikoaren erreskatea baztertu, horren ordez, turismoaren des-hazkundea bultzatuz, ingurumena eta gizarte geruza hauskorrenak babestuko dituen ongizate politikak lehenetsiz.
  • Gastu publikoa berrikusi, gizartearen oinarrizko beharrizanetara bideratuz (ospitaleak, etxebizitza publiko eta soziala, ikastetxeak etab.), azpiegitura eta proiektu erraldoi kaltegarri eta garestiak finantzatu ordez (portu eta aireportuen handitzea etab.).
  • Herritarrak higiezinen espekulazioaren ondorioetatik babestu, etxebizitza turistikoen kopurua zeharo murriztuz eta hauek alokairuaren merkatura itzularaziz. Honekin batera, zirkuitu ekonomiko globalek lurraldeak, hiriak eta auzoak bereganatzea eragozteko neurri zehatzak hartu. 
  • Turismoaren gastuak sektoreak barneratu ditzan eta etekinak gizartean birbanatu daitezen lagunduko duten neurriak indarrean jarri.
  • Garapen kulturalarekin eta ingurumenaren ikerketa eta zaintzarekin bat datozen eta lanpostu duinak bermatzeko gai diren sektore produktibo alternatiboen -zahar eta berrien- hedapena bultzatzeko politikak abiatu.        

Norabide honetan doazen eztabaida espazioak bultzatzen dituen pertsona ororekin bat egiten dugu, proposamen operatiboak zehaztuko dituen ibilbide kolektibo baten eraketan era aktiboan parte hartzeko prestutasuna adieraziz. Jatorrizko normaltasuna berreskuratu ordez, krisialdi hau gizarte justuago, parekideago eta solidarioago bat eratzeko baliatzea da gakoa, horrela baino ez baita dena ondo joatea lortuko.